02 agosto 2008 Out: THANKS HELENA ;D
30 julio 2008
27 julio 2008
23 julio 2008
05 septiembre 2007
15 agosto 2007
11 agosto 2007
-Alguien debería llamar a la policía-murmuró Helena.
-Algo habrán hecho.-comenté sin darme cuenta, luego la miré y sonreí levemente.
-¿Sonríes porque te recuerda a ti a su edad?-me preguntó ella.
-... -Le miré de reojo, luego volví a mirar al muchacho.- Ni de lejos, yo iba a buscarlos a ellos. No ellos a mi.
Helena suspiró.
-Sigamos...
-Sí...-Asentí, el muchacho ya se había encargado de destrozar a aquellos tipos. Algunos huyeron, otros se retorcían en el suelo y otro estaba contra una pared llorando. No pude comenzar a reir.
Continuamos andando. Todo estaba lleno de jovenes, y no tan jovenes, que aparentaban haber ido allí a estudiar. Pero podía verse claramente la cafetería a reventar y a muchos de ellos, estoy seguro, que ya le habían comenzado las clases. Yo sabía que estaba extraño. Helena solo conocía mi parte amable pero fría, jamás debería conocer en lo que me convierto cuando recuerdo a mis familiares, sería un problema.
-Helena.-La llamé, mientras andábamos.
-Dime.
-Conozco a otro Lensic.-Comenté, indiferente.- Me gustaría presentártela esta noche.
La joven se quedó un rato en silencio. Luego respondió.
-Está bien...Tráela a casa.
-Quisiera que cenásemos fuera. Los tres.-Comenté.- Pago yo,por supuesto. Pero es que... Ella está pasando por problemas y quisiera que fuese en un lugar donde haya más gente.
-Hm...me parece más arriesgado, pero...está bien.
En ese momento nos detuvimos, acabábamos de llegar a su facultad. Me giré hacia ella y le miré a los ojos, mientras decía:
-Te llamaré para saber donde estás. La chica de la que te hablo tiene 14 años y su hermana está muy enferma, la van a operar. Con suerte quizá se haya repuesto de la operación. Si no...
-Pobre chica. Espero que todo vaya bien-murmuró ella, y luego un poco más alto- Sí, llámame.
-Claro. Bueno, yo me voy a buscarla. Quiero ver como está.-Me giré.- Si necesitas algo, lo que sea, llámame tú a mi. ¿de acuerdo?
-De acuerdo-sonrió y se despidió con la mano.
Poco después me había encontrado a Leyre cuando iba hacia la casa donde vivía con aquella mujer. Alicia había muerto. Sin más... Era una niña todavía y había muerto. Quizá fuese porque recordé lo sucedido con Mary, pero me sentí triste por primera vez en tantos años. Me entristecía la muerte de un humano. ¿En qué diablos me había convertido?
Fuimos al hospital en mi moto. Leyre se sujetaba fuerte y yo no podía parar de pensar en la muerte de Alicia. Cuando llegamos a nuestro destino, anduvimos hasta la planta donde la niña había estado. Leyre se sentó, en silencio y yo le traje algo de beber, se lo tendí con una suave sonrisa.
-Toma.-Le dije.
- Gracias.
-De nada.-Respondí, mientras me colocaba a su lado.- ¿Qué tal te va con la señora Nora?
- Es muy amable conmigo -contestó la chica, sin mucho interés.
-mmm...-asentí con la cabeza.- Ah, ¿sabes qué? Pronto te presentaré a una chica muy simpática.
- Ah -me miró a la cara-. ¿Y eso por qué?
-Es la lider de los Lensic.-Anuncié, con toda naturalidad.
- ¿Perdona? ¿De los qué?
-¿No recuerdas lo que te conté de Daserth y Lensic? El porqué de tu cambio físico del día que fuiste a la comisaria.
- ¡Ah! No me acordaba, tienes razón. Así que tenemos líder y todo...
-Sí.-reí, luego coloqué mi mano en su cabeza.- Es una chica muy agradable.
- Hm... bueno, está bien.
-Por cierto...-le tendí un teléfono móvil.- Toma.
- ¿Eh? ¿Un teléfono? ¿Para qué lo quiero?
-Quiero que lo tengas siempre encima. Si te pasa algo, lo que sea, o quieres hablar llamame desde aquí. ¿de acuerdo?
- Bueno...
-Bueno no...-agaché hasta quedar a su altura, sonreí.- Quiero que lo hagas. ¿Te parece bien?
- Sí, lo haré -cogió el móvil y se lo guardó en el bolsillo.
-Gracias.-Respondí, sonriendo.
Oí pasos y miré a mi derecha, la señora Nora se aproximaba. Estaba pálida. Seguro que se había enterado de lo de Ali. Me coloqué recto y la saludé, con un gesto, luego miró a Leyre.
La chica desvió la mirada hacia el suelo.
-Hola Leyre.-saludó la mujer, luego se sentó al lado de ella.
-Hola...
-¿Cómo... estas?-susurró. Poco después sse dio cuenta de que no debía preguntarlo.
- ¿Como estarías si se muriera lo más importante en tu vida? -contestó, seca, aún mirando al suelo. Se notaba que no tenía ganas de hablar.
La mujer me miró, alarmada. Yo le sonreí suavemente, para que no se preocupase. También me daba asco, era una humana. Aún así... cuidaría bien de Leyre por el momento. Me arrodillé frente Leyre y le miré a la cara. La chica me cogió la cara y me la apartó hacia un lado. Estaba llorando.
-Leyre...-coloqué mi mano sobre su cabeza mientras aún continuaba mirando hacia otro lugar.-
- ¿Qué? -preguntó con voz temblorosa. Se pasó la mano por la cara y me miró.- ¿Qué pasa?
-Quiero que cenes hoy conmigo y con la chica que antes te dije.-Susurré, luego le miré a los ojos.
Me miró extrañada. Abrió la boca, pero no dijo nada, y volvió a cerrarla.
-Por favor.-dije.
- Bueno.
-Deberíamos marchar ya.-Le dije, luego miré a la señora Nora.- Si no le importa... claro.
Ella miró a Leyre, triste, luego clavó sus ojos en mi. Brillaban, mucho. Parecía que iba a echarse a llorar de un momento a otro. Sin embargo, no lo hizo y asintió con la cabeza, con una sonrisa suave pero apenada.
- Nos vemos luego. -se despidió Leyre, y saludó con la mano.
La mujer se despidió de la misma manera que Leyre. Quería abrazarla, pero temía ser rechazada. Así que no hizo nada más. Cuando llegamos a la salida, miré a Leyre y le dije:
-Debo llamarle, para saber donde está.
La mujer se despidió de la misma manera que Leyre. Quería abrazarla, pero temía ser rechazada. Así que no hizo nada más. Cuando llegamos a la salida, miré a Leyre y le dije:
-Debo llamarle, para saber donde está.
- Hm, vale. Llámala.
Cogí el número y marqué el de Helena. Estaba en la biblioteca, así que me dirigí hacia allá con Leyre, en la moto. Cenaríamos en un restaurante cercano a la zona universitaria. Bajamos de la moto y fuimos andando hacia la biblioteca. Helena esperaba afuera, mirando hacia arriba distraída.
-Helena.-La llamé, mientras nos acercábamos e hice un gesto con la mano.
Me miró a mí, y luego a Leyre, en cuanto oyó mi voz.
-¡Buenas noches!-dijo, saludando a ambos.
-Hola.-saludé, luego miré a Leyre.- Helena, esta es Leyre. Leyre, Helena.
-Encantada-sonrió la primera.
- Hola...
-Bueno... ¿Qué os parece si vamos a cenar por aquí cerca?-pregunté con una sonrisa, luego señalé hacia una dirección.- Por allí hay un restaurante bastante bueno.
Helena asintió, mirándome con algo de extrañeza. Luego sonrió amistosamente a Leyre.
-Por mí está bien.
- Bueno -contestó Leyre, encogiéndose de hombros.
Asentí con la cabeza y comenzamos a andar hacia allí. Por el camino estaban en silencio y yo las miraba de reojo. Primero a una, luego a la otra... ¿Está yendo esto bien? Estaba nervioso. ¿Pero por qué?
-bueno... y ... ¿cómo ha ido el día?-le pregunté a Helena.
-Bien, gracias. ¿Y el tuyo?
-Bueno... -respondí, luego suspiré. Entonces llegamos al lugar.
Helena, consciente del silencio tenso, se giró hacia Leyre mientras entrábamos.
-¿Leyre? Qué nombre más bonito. Dinos, ¿tiene sun plato favorito o algo así? ¿Te gustan los restaurantes? La verdad es que yo soy más de comer en casa-dijo con amabilidad.
- ..Nunca he comido en un restaurante, así que no sé si me gustan.
-Oh-ella pareció sorprendida, pero logró recomponerse-. Pues este es uno muy bueno. Ya verás, te gustará.
Leyre asintió con la cabeza, y se sonrojó un poco.
Entramos, me sentía tenso. Pero... aún así continué comportándome como si no pasase nada. Nos sentamos a la mesa, y nos trajeron la carta. Hice como que la leía, pero no lo hacía. Simplemente llevaba la mirada de una a otra.
-Yo pediré...-Helena señaló su pedido en la carta, luego miró a la chica.
- Yo... eh... No... sé...
Me acerqué a Leyre y miré su carta, luego comencé a señalar platos mientras decía:
-estos están muy buenos.
Helena también se acercó y comenzó a señalar platos en la carta de la niña.
-A mí me gustan estos...
- Pues pues... me pediré estos -y señaló cuatro platos distintos de los que habíamos señalado Helena y yo.
Helena se echó a reir.
-¡Qué bien que paga Vash!
La miré de reojo un segundo, luego sonreí y volví a mi sitio. El camarero no tardó en llegar, pedimos y luego nos quedamos en silencio, solo un poco.
-¿Os gusta el sitio?-pregunté.
Leyre estaba embobada mirando a su alrededor.
-Sí-sonrió Helena-.Es muy bonito, volveré.
-Me alegro.-respondí, sonriendo. Pero no sabía que decir.
-Así que...Leyre-la expresión de la peliazul se volvió un poco sombría-¿Cuándo descubriste...tu poder?
- ¿Eh? ¿Poder? ... ¡Ah! Hace poco.
-¿Qué tal si me cuentas sobre ello?
- Eu... no me acuerdo mucho. Estaba lloviendo y ¡pum! cayó un rayo sobre mí. Creo que fue así...
-Ya veo-Helena sonrió-.Y de verdad...quieres...¿venir con nosotros? Ayudarnos, quiero decir.
- ¿Ayudaros en qué?
-¿Se lo has contado?-Helena me miró.
-Sí.-Respondí, luego miré a Leyre.
- Eh... es que aún no me creo que esto sea real... -agachó la cabeza, como avergonzada.
Sonreí y coloqué mi mano sobre su cabeza, Leyre me miró rapidamente y le dije:
-Esto es tan real como mi mano sobre tu cabeza.
-Si no quieres verte en medio de este lío-dijo Helena-no pasa nada.
- Hm... yo... creo que si voy a ayudaros.
-¿Tan poco...te gusta la gente?-murmuró Helena casi para sí misma.
- Ali está muerta, así que los otros me dan igual.
La joven del pelo azul le tomó la mano a Leyre.
-Lo siento-dijo tristemente.
"Ali está muerta, así que los otros me dan igual."
"Pienso matar a cada uno de esos tipos" Mi voz, más joven, resonó en mi cabeza. No paraba de repetirme eso una y otra vez, después de salir del hospital en el que me internaron cuando los soldados amigos me encontraron. Solo quería matar... matar... Y MATAR. Me daba igual el resto. Me daban asco, mucho asco... "ellos no merecen vivir, ellos son escoria, lo peor que ha existido nunca en la Tierra"... "Deben morir".
-¡¿Niño, qué haces?!-Gritó uno de ellos.
-Vais a morir, uno por uno...-le susurré, su compañero caía muerto a mi lado. Yo estaba cubierto de sangre.
-¡¿Qué dices?!-Espetó, y se acercó a mi rápidamente.
De pronto había vivido todo aquello, en unos pocos segundos, como si realmente estuviese sucediendo. Cuando volví en mi, mi respiración era rápida y un sudor frío recorría mi rostro. Cerré los ojos, levemente, con una sonrisa amarga. Los recuerdos regresaban a mi cabeza, muchos años después de haber sido borrados. Habían vuelto y me alteraban de alguna manera.
- ..¿Vash? ¿Estás bien?
-¿Vash?-preguntó también Helena.
-Jeje...-Reí nerviosamente, mientras abría los ojos y miraba directamente a la mesa.- Claro... por qué no... iba a estarlo...
La peliazul tomó su servilleta y me secó el sudor de la frente con cuidado.
-¿Seguro?
-s... sí...-asentí, me levanté torpemente y las miré.- voy a ... coger aire...
-Leyre y yo nos quedaremos charlando.
-sí...-asentí, le miré sonriendo y luego me marché con rapidez, cada vez estaba más acalorado y comenzaba a marearme. Me apoyé en la fachada del edificio y cerré los ojos.
Bang…
Mi padre caía fulminado al suelo con un disparo en la frente. Rápidamente, por instinto, abracé a mi hermana y le tapé los oídos, no debía ver ni oir nada. Mi madre intentó correr hacia nosotros, pero unos brazos la hicieron hacia atrás. Yo la miraba fijamente, no podía quitar los ojos de ella. Movió los labios, pero yo era incapaz de oírla. Solo podía escuchar un pitido irritante. De pronto, uno de aquellos brazos que la sujetaban le hizo la cabeza hacia arriba. Y ella me miró, seguía moviendo los labios. Me hablaba, a mi. La otra mano rasgó un poco la ropa de mi madre y luego…. Le hizo un corte por el que salía mucha sangre. Todo era rojo. Todo era sangre. Mi madre lloraba, mi hermana también aferrada a mi. Y mi padre estaba muerto.
-¡¡¡¡¡¡CIERRA LOS OJOS, VASH!!!!!! Cariño… ¡¡Cierra los ojos…!!
Abrí los ojos de par en par, de nuevo estaba en la realidad. Poco a poco me dejé caer, hasta que terminé sentado en la acera. La respiración era agitada, cada vez más y no podía controlarla. Agaché la cabeza, me faltaba el aire... me ahogaba.
Out: gracias a Leyre y helena
-¡¿Eres Ray Raeth?!-Chillaron.
Ocho tipos en total, de mi edad o quizá un poco mayores. Venían armados con listones de madera y tubos de metal. Querían darme una paliza. Volvieron a chillarme, pero yo estaba algo distraído. Sin embargo, me rasqué la cabeza y les miré.
-Sí.-asentí.
-¡¿El mismo que rompió la estatua de la Universidad Sur?!-Gritó otro.
-Que sí, joder.-farfullé.- Si habéis venido a pegarme una paliza, vamos. Si no, iros a la mierda.
Supongo que no necesitaron que los animara más.
Vinieron corriendo, gritando y con el listón (o tubo) en alto. Vamos, que luchaban como tremendos gilipollas. Suspiré y solo tuve que moverme un centímetro para que pasaran de largo, les miré de reojo.
-Venga ya…-Mascullé.- Si venís a hacer el tonto largaos.
Uno de ellos, el más grande de todos, se me abalanzó. Como no tuve elección, paré el tubo con el brazo y le pateé el estómago, luego le arrebaté la vara y le golpeé una y otra vez en la espalda, hasta que cayó de boca. Sonreí y miré a los ojos mientras reía, con un endiablado. Jeje
-¡A por él, burros!-chilló el que parecía ser el jefe, como una nena. Empujó a los demás hacia mí, mientras se quedaba atrás.
Golpeé a uno en la cabeza, a otro en el estomago, en el pie, en el pecho, en los brazos, en…
…
…
Los que no estaban en el suelo retorciéndose, huían a todo correr y sin mirar atrás. Lloraban incluso. El líder estaba bastante más atrás de aquellos que estaban en el suelo, gritando. Me acerqué lentamente, mientras él retrocedía, y yo de vez en cuando pateaba a alguno de los que estaban en el suelo y que, rápidamente, protestaban.
-Ale… ¡ALEJATE!-gritó.
Apoyé el tubo en mi hombro y continué andando, con una sonrisa, tranquilamente. Sólo falta que llore… … Y lo hizo. Le cogí por el cuello de la camisa y lo empujé contra la pared a la que tanto se aferraba desde hacía rato.
-Me gusta pelear.-Comenté.- Pero no con lloricas como tú. Así que como vuelvas a venir a “darme una lección”… Te destrozo. ¿Oke?
-S… sí. Perdóneme señor Ray Raeth… no era idea mia… lo juro… perdóneme~…
Lo solté y me tapé los oídos. Su voz era desagradable, MUY desagradable. Así que me comencé a apartar, con tranquilidad, y aún con aquel trozo de metal en la mano.
…
Biblioteca de la universidad varias horas después.
Subía por las escaleras mientras miraba mi brazo. Me di cuenta, en clase, de que sangraba. Me lo vendé, solo era un corte poco profundo. Me adentré por los pasillos de aquel lugar, tomé varios libros y me acerqué hasta el mostrador. Allí había una chica bastante alta, de cabello azul y aspecto educado.
-Buenas.-susurré, como se suele hacer allí.
Algo en su mirada me hizo saber que me conocía.
-Buenas tardes-murmuró, un poco tensa.
- venia a llevarme estos libros.-comenté, pero acto seguido volví a decir.- ¿Te pasa algo?
-¿Perdón?-fue la respuesta inmediata.
-Me estás mirando como si fuese un atracador.
-Me temo que está confundido...”caballero”-me espetó ella mientras comenzaba a registrar los libros que quería en el ordenador.
-hm... -miré hacia otro lado.- "Puede" decírmelo si quiere.
-Sólo me sorprendió el hecho de que alguien como usted visitara la biblioteca-dijo con suavidad.
-Es normal que un estudiante de medicina vaya a una biblioteca.-Dije, sin suavidad. Le miré inquisitivamente. "Señora de letras..."
-Claro-me dio la razón como a los locos, luego dejó los libros sobre el mostrador de nuevo-.Aquí tienes. Intenta no estropearlos en alguna pelea, por favor.
-Pf. ni que se los fuera a tirar a la cara.-Gruñí, luego miré el libro.- Aunque sería buena idea...
Me miró, significativamente. Yo la imité y giré la cabeza, ofendido mientras decía:
-es broma. No es la primera vez que vengo a buscar libros. Pero parece que tienes un problema con la gente como yo. Hm...-tomé los libros en los brazos.- Pero me importa una mierda.
-Qué educado-dijo con desdén-¿Puedo ayudarte en algo más?
-Un libro de modales para tí.-farfullé, luego me giré para marcharme.
-Discúlpame, no debí tratarte así en primer lugar-admitió con voz tranquila-.Pero es que no soporto a los matones.
-...-Me giré hacia ella.- Viste la pelea... pues bien. Ellos vinieron a golpearme a mí, con palos y tubos, yo sólo me defendí. No iban a dejarme ir.
-No tienes por qué darme explicaciones.
-Seré muchas cosas...-asentí con la cabeza.- Pero matón no tanto.
-Ya.
-Bah.-espeté y me comencé a marchar.
Oí un leve crujir. Cuando me giré, vi como una lámpara se desprendía y estaba cayendo hacia la cabeza de aquella tía tan antipática. No lo pensé realmente... Estiré mi brazo derecho y la lámpara cambió de trayectoria, haciéndose pedazos metros más allá de ella. Como siempre, cambié físicamente y me miré en el reflejo de un cristal.
La del pelo azul se había reclinado hacia delante de todas formas....Pero en lugar de mirar a la lámpara, asustada, me miraba a mí...con resignación.
-No me digas-murmuró.
-¿Hm?-pregunté, curioso mientras me rascaba la cabeza como si nada hubiese pasado.
-Un Lensic-susurró.
-¿Y tú como lo sabes?-farfullé.- No me digas que eres un Daserth porque es lo que faltaba...
-Mantenimiento, por favor-llamó ella con voz tranquila, e hizo un gesto tranquilizador hacia el resto de estudiantes que se había acercado a mirar. Luego me tendió la mano, y habló en voz baja pero firme-.No, soy un Lensic. Mi nombre es Helena...y creo que he sido la designada como líder.
La miré, con los ojos muy abiertos y también la boca. Sin embargo, pronto me recuperé. Esta tía... la líder... ¡pero si es de letras..! Estreché su mano jovialmente y luego le susurré:
-¿Estas segura?
-Completamente.
-Encantado entonces...-suspiré, resignado.- Yo soy Ray Raeth. Es un placer...
-¿Estás seguro?-me preguntó, con un ligero tono de burla en su voz.
-Mientras no me discrimines.-comenté, encogiendome de hombros.
-Claro que no.
-Ahora... debo irme.-comenté, luego me giré hacia la salida.- ya nos veremos por aquí, Helena.
-Ya lo creo-suspiró ella-.Buenas tardes, Ray.
-Buenas tardes.-hice un leve movimiento de cabeza y me fui de allí.
Vaya día más completito...
Cuando oí pasos de mi nueva “madre” me levanté y le dije que me iría al hospital. No se quejó. Entendía que estuviera preocupada por mi hermana, y me dijo que pasaría más tarde, que tenía trabajo que hacer ahora.
En el hospital fui hacia la habitación de Ali... pero no estaba. Quizás la estuvieran operando... Esperé sentada al lado de la puerta.
Media hora...
Una hora...
Dos horas...
Tres...
Y decidí preguntarle a una enfermera... su expresión fue... extraña.
- Tú eres...¿su hermano? –me confundieron con un chico...
- Sí, su hermana.
- Pues verás... –la enfermera puso una mano en mi hombro y se agachó hasta que sus ojos estuvieron a la misma altura que los míos. - Me cuesta decírtelo pero...
- Pero ¿qué?
- Ha muerto.
Ha muerto. Muerta. Ali. Después de todo este tiempo...¿cómo? ¿Por qué? La pequeña luz de esperanza que tenía se esfumó con dos palabras. Ahora ya no podría vivir... Ali... lo era todo para mí... Nunca me he separado de ella... No sabría vivir sin ella. Yo también tendría que morirme pronto, ¿verdad? No nos pueden separar así... el destino no puede hacernos esto.
- Es una broma, ¿no? –pregunté. Pero la enfermera me miró a los ojos.
- No. Está muerta.
Pues sí, el destino podía hacernos esto. Viví una pesadilla; después, durante un día, un sueño; y ahora he vuelto al principio. Pero sin mi ángel. Porque mi ángel ha muerto. Ahora sólo tenía que esperar el día de mi muerte. Y nada más. Si no llegaba... yo misma le haría llegar. Me daba igual.
Inconscientemente, salí del hospital, la enfermera seguía hablando detrás de mí, pero no la oía.
Muerta...
Espero que los mutantes de ayer me hagan estar junto a ella. Por eso, quizás, volví al sitio del día anterior. “Debes morir” me dijo. Pues tenía razón.
Me senté. Por más triste que estuviera, no podía llorar. Ali... tú no has podido vivir mi sueño.
Estaba mirando hacia la pared del callejón delante de mí. No pasaba casi nadie... Una mujer con sus niños, un chico de pelo azul... éste paseaba, pero de repente se paró, me miró y vino hacia mí.
Era Vash.
Me miró fijamente con sus ojos y luego se agachó hasta quedar justo delante de mí.
- Ey -Susurró.
Yo también le miré, pero desvié la vista. No tenía ganas de hablar con nadie.
- Hola.
Colocó su mano sobre mi cabeza, suavemente, luego se sentó a mi lado. Creí que iba a preguntarme qué me pasaba, pero no lo hizo. Se mantuvo en silencio mirando hacia delante, como esperando a que yo hablase cuando quisiera, cuando lo necesitase. Era como si enteniendera como me sentía, lo que pensaba.
-¿Cuánto tarda una persona en morirse? –pregunté, de sopetón. Al oir mi pregunta levantó la cabeza, luego llevó sus ojos a mí y respondió:
-Depende de porqué se muera.
- Pues vaya.
-¿Por qué me preguntas eso?
- Por saber si tendría que esperar mucho o no.
-¿Qué?-Me miró a los ojos.
- ¿Como que qué? Pues por si tengo que esperar mucho a morirme o no.
Se mantuvo en silencio, pareció dudar por un momento y, como si se controlase, quedó mirando hacia delante.
Hubo un largo silencio.
Cuando vi que ya estaba superando lamuerte de mi hermana, con tono indiferente, se lo dije:
- Ali está muerta.
Noté el sonido de su respiración. Mantuvo una mirada fría por unos segundos, sin embargo luego extendió su brazo y me hizo hacia él. Me abrazó. No se muy bien por qué, pero noté que sabía como me sentía.
Entonces, una lágrima recorrió mi cara. Le cogí de la camiseta y la apreté con fuerza. Me daba rabia que, ahora que estábamos salvadas, muriera...¿Porqué no podíamos tener las dos una vida normal?
Vash, al ser más alto y abrazarse más a mi, parecía que me estuviese aplastando, pero no era así. No se muy bien cuanto tiempo estuvimos así, pero yo notaba que él me hacía estar cada vez, aunque solo un poco, más tranquila.
-Lo siento-le oí susurrar.
- No es tu culpa -dije, pero creo que fue un tono tan bajo que no me oyó.
Después de un largo rato, fue liberándome del abrazo hasta que fui capaz de apartarme cuando quisiera. Me hice hacia atrás, solo un momento, y le miré a los ojos. Sonreí.
-Gracias.
-No tienes por qué darlas-comentó, su mirada era turbia pero transmitía tranquilidad.
- Volveré al hospital ... Que la señora... eh... mi ma... eh... -no sabía como llamar a la señora que me tenía en su casa- la señora que me deja vivir en su casa habrá ido hacia allí.
-Voy contigo.
Asentí con la cabeza. Nos levantamos y nos pusimos en camino.
//OUT// ... Me metí demasiado en el personaje d eLey.... .... y ahora soy una emo, omg ;_;U //OUT//
Al llegar al salón, miré a Vash. Estaba sobre el sofá,y parecía realmente incómodo y dolorido.
-Vash-le llamé, preocupada.
Aunque al principio creí que no me escuchaba, al final hizo un pequeño ruido y se fue girando poco a poco, hasta quedar boca arriba. Entreabrió un ojo y me miró. Poco a poco se fue sentando y se puso la mano en la cabeza.
-Buenos...-Susurró, su voz sonó decaída solo por un segundo. Luego volvió a sonar como siempre.- Buenos Días...
Me senté sobre el reposabrazos del sofá.
-¿Te encuentras bien?
-¿Hum?-Preguntó extrañado, mientras continuaba mirando hacia delante. Luego llevó sus ojos hasta mi.- ... Claro. Sólo un poco cansado, pero es que en la comisaria no me dejan en paz. ¿Cómo estás tú?
Me encogí de hombros.
-Bien, creo-y sonreí débilmente-.De ahora en adelante dormiré con mi hermana; tu puedes ocupar mi cuarto.
-No es necesario...-negó levemente mientras me miraba, luego sus ojos fueron al frente.- estoy bien aquí.
-Lo prefiero así-insistí.
-¿Por qué?-preguntó, aún sin mirarme.
-Porque no es bueno para mi hermana encontrarse a un joven dormido en el sofá cada vez que quiera ir al baño o la cocina-el tono era serio, pero en realidad estaba intentando gastarle una broma.
Agachó la cabeza cuando yo dije eso. Me incliné hacia delante, para ver su cara. Reía levemente, pero cuando llevó sus ojos hacia mi rió un poco más.
-Ya veo.-dijo.
Me levanté del sofa, alegre.
-¿Quieres desayunar?
-Ajá.-asintió, se puso en pie y me siguió hacia la cocina.
Comenzamos a preparar el desayuno.
-Aquella mujer tan extraña...No ha vuelto-se me ocurrió comentar.
-¿Tienes ya una respuesta para ella?-preguntó suavemente.
Cerré los ojos con fuerza y seguí pelando la manzana que tenía en las manos, ignorando su pregunta. De pronto, siseé dolorida y tanto manzana como cuchillo cayeron al suelo. Miré el pequeño corte que me había hecho en la mano derecha. Comenzó a sangrar.
-Helena...-susurró él, tomó mi mano y luego gran cantidad de papel de servilleta para detener la hemorragia, rodeó mi mano con éste para bloquear la sangre que salía por la herida.
-Es una decisión despiadada. Cualquiera que la tomara sería visto como un asesino a los ojos del resto...
-Por eso no tienes que atender a lo que te digan los otros.-Me miró a los ojos.-decide lo que tú consideras, te apoyaremos sea lo que sea.
Mantuve su mirada unos instantes, creí que iba a ser capaz de decirlo en voz alta, pero me salió un débil susurro.
-Lucharemos por destruir...por destruir...-hice un esfuerzo-...a la Humanidad.
Mantuvo su mirada con la mia, tenía una decisión en sus ojos increíble. Luego llevó sus ojos a mis manos y quitó poco a poco el papel, mientras decía:
-Te seguiré siempre.
-¿Os toco el violin?-dijo una voz al otro lado de la habitacion.
-Rena-murmuré avergonzada, alejándome de Vash y agachándome para recoger lo que se me había caído antes.
Ella me miró con una ceja levantada pero no dijo nada más.
-Se hizo una herida en la mano.-explicó Vash, luego se giró hacia Rena.
-A mí no tenéis que darme explicaciones eh-dijo con una risa.-Buenos días.
Dejé la manzana y el cuchillo sobre la mesa.
-El desayuno está servido-anuncié, intentando cambiar de tema.
-Muchas gracias.-Dijo Vash, mientras miraba la comida y se disponía a empezar a desayunar.
-Yo no tengo hambre, me voy al trabajo antes de que se me haga tarde ¿vale?-se acercó a mí hermana y me besó en la mejilla.-Hasta la noocheeeeeeee~
-Adiós.-Dijo Vash, mientras la seguía y hacía un gesto de despedida con la mano izquierda.
-Entonces, come algo fuera-le aconsejé-.Y cuídate mucho.
-Yo siempre hermanita ya lo sabesss.-dijo divertida.-Te quiero Helenaaaa~, adiós Vashhh~ -dijo con su habitual energia matutina antes de salir por la puerta.
-Se lo diré esta noche-murmuré, preocupada-.Me pregunto que opinará.
-Posiblemente estará de acuerdo con tu decisión.-comentó Vash, luego dejó de comer de golpe y me miró, parecia un poco preocupado.
Le miré, interrogante.
-¿Tú estás bien?-Me preguntó, poco después.
-Sí-dije simplemente.
-Está bien.-se colocó en pie.- ¿Quieres que te lleve? Hoy tengo que ir a visitar a alguien y me va de paso.
Asentí.
-Te espero fuera-dije, dirigiéndome hacia la puerta.
Poco después Vash fue hacia donde yo estaba, iba vestido completamente de negro y su pelo estaba un poco mojado. Aún continuaba teniendo mal aspecto, a pesar de sus esfuerzos para lucir mejor.
-En marcha-sonreí débilmente.
//Out// Gracias a Lore y Susy :3 //Out//
Pasamos delante de un grupo de tres chicas. Por su uniforme, eran de nuestro instituto. Nos miraron fijamente y lo clavé mis ojos en ellas, hasta que ya no estaban en mi campo de visión.
- Tranquilízate mujer, creo que ya están bastante escarmentadas de la última vez – dijo el riéndose por la forma como había reaccionado.
Pero parecía que aún quedaba alguna de esas estúpida, y encima era la peor de todas, la presidenta del club de fans , acompañada esta vez de 6 chicas más todas cantando la canción oficial de TTQ, esta vez con algún añadido. La cara de Tetsuya al ver tal espectáculo no tenía precio y yo me estaba a punto de morir de risa.
-Pues mira, escarmentadas no están.-comenté, entre risas.
-Gray, estás rompiendo las 3 reglas principales del club de fans de Tetsu. No podemos permitir que te la saltes tan a la ligera, tenemos una reputación que mantener sobre todas las chicas de esta escuela y no mostrarnos débiles ante las chicas de los clubs de fuera.
-No soy del club, por lo que puedo romper las reglas que me de la gana.-Clavé mis ojos en los de ella.- Y como continúes molestandome, romperé algo más que reglas. ¿te ha quedado claro?
- ¿Hay más clubs a parte del vuestro?- preguntó Tetsuya con una mezcla de sorpresa y miedo al pensar lo que eso significaba .
- Claro que sí, pero tu eres de esta escuela y el oficial somos nosotras, y todas las chicas de aquí cuando entran forman parte del club, no se resisten a tus encantos. Pero ella va en contra de todo es una rara. Deverian de expulsarla pos su comportamiento violento - decial la presidenta mientras todas las demás como borreguitas le davan la razón
-¿Rara por no adorar a alguien de forma enfermiza?-pregunté, sonriendo.- En fin... si no vas a hacer hablar, será mejor que te apartes. Tenemos prisa.
Tras eso, comencé a andar.
- Chicas, tendriáis que calmaros un poco y no reaccionar de esa forma ante Issy, bueno la verdad es que tendráis que parar ya con todo esto - dijo Tetsuya con tono serio.
-¿Qué dices, Tetsuya?-preguntó la líder, luego se giró hacia mi, que seguía andando.- ¡¿Qué le has hecho?!
-¿Hacer?-Respondí, luego sonreí.- Nada. Quizá es que vuestro Tetsuya tiene cabeza.
- Vamos Issy - dijo Tetsuya adelantandose
Las miré atentamente, luego comencé a andar. La lider comenzó a temblar de la rabia, pero poco después de sujetó por el brazo. Tiré, para que me soltase, sin embargo no la hice y le miré fijamente a los ojos.
- Tengo algo importante que hablar con Issy, así que si no te importa, dejanos pasar - dijo Tetsuya bastante enfadado
-¿No has oído a tu querido Tatsuya?-pregunté.
Ella me miró, airada. Alzó su mano, para golpearme pero la detuve. Tras eso, me giré hacia Tatsuya y caminé hacia él, mientras le miraba de reojo.
-Debe ser enfermizo tener tanta fijación.-mascullé, luego sujeté a Tatsuya por el brazo por instinto y comenzamos a caminar.
- ¿Ya tomaste una decisión? - solto de golpe Tetsuya con el mismo tono serio de antes
-...-Continuaba sujetándole por el brazo y miré hacia otro lugar, mientras continuabamos andando.- A pesar de todo... creo que sí.
- ¿Y cual es? Ya te dije que te seguiría tomarás la decisión que tomaras
-.. lucharemos para mantener la vida del ser humano.-agaché la cabeza.- Quizá se merezcan una segunda oportunidad
- De acuerdo, me parece buena elección. Y cuando te reunirás con esa bruja?
-Cuando ella aparezca. Es una mujer bastante inquietante.. -miré hacia otro lado.-me desagrada su presencia.
- Pues entonces tendriamos que buscar a los Daserth que quedan y una vez estemos todos pensar si atacamos primero o preparamos una buena defensa.
-Cierto... deberíamos esta misma tarde buscarles.-Tras decir eso, le miré.
- No te preocupes, no estas sola - dijo el apoyando su mano sobre mi hombro.
Sonreí e hice un movimiento de cabeza, entonces entramos a clase. Ya en mi asineto, las fans de Tatsuya no paraban de mirarme. Me odiaban. Pero era normal. Sea lo que sea lo que estuviesen pensando de mi, me daba exactamente igual. Y pensar que vamos a salvar a gente como ellas…
Out: gracias a Kike! Tercer post de la resucitación. POSTEAD~ ;D
Cuando abrí la puerta con sumo cuidado me sorprendió ver a Vash tirado en el sofá, con la cabeza hundida entre los cojines.
¿Se habrá muerto…?
Con el dedo índice le di pequeños toquecitos en el hombro, pero no pareció reaccionar ante ellos.
Se ha muerto…
Desistí de intentar hacer despertar a nuestro nuevo inquilino-marmota y me dirigí a la cocina para prepararme algo de cena, algo sencillito, pues ni tenía mucha hambre, ni estaba dispuesta a ponerme a cocinar.
Justo cuando iba a entrar, oí que Vash mascullaba algo. Al girarme, vi que enterraba más su cabeza e hizo un pequeño ruido. Luego giró levemente su cabeza, hacia la dirección hacia donde yo me encontraba. Estaba serio y tenia la mirada perdida.
-Esto… ¿Vash? ¿Estas bien?-pregunte pasando la mano por delante de su cara.
En ese momento pareció reaccionar. No se había dado cuenta de mi presencia. Clavó sus ojos en mi y apareció una pequeña sonrisa, falsa, que se desvaneció pronto.
-Si.-Masculló mientras se sentaba en el sofá, luego se colocó la mano en la cabeza. Noté que su frente estaba perlada de sudor.
-Estas… como un muerto.-dije riéndome.-¿Por qué no comes algo?
-...No tengo hambre.-se mantuvo serio. Parecía que le hubiese sucedido algo.
-¿Va todo bien?-pregunté mientras me llevaba un trozo de pan con mermelada a la boca.
-Claro.-Respondió.-Simplemente es que el servicio de policia de esta ciudad es una mierda y me explotan...
-Pues cárgatelos.-dije casi sin pensar, luego reaccione y abrí los ojos sorprendida de mi misma.-Esto.. es una broma.. por supuesto.
-¿Cargármelos?-Miró sus manos, luego sus ojos miraron los mios.- ¿Te ha pasado algo?
-¿Qué? ¿A mi? ¿Por qué iba a pasarme algo? ¿Qué crees que me voy metiendo en líos? ¿No me han atacado unos mutantes ni nada vale?-dije rápidamente y casi sin respirar.
-¿Ah no?-preguntó, luego me sonrió.- Puedes contarme lo que quieras, yo no voy a juzgar a nadie.
Me levante de un salto del sofá.
-¡Arg cállate, me estás agobiando!
Se mantuvo en silencio y me miró fijamente, sin embargo luego se levantó, se encogió de hombros y se dirigió a la cocina. Yo me esperaba algún comentario mordaz, no lo hubo.
Me quedé en el salón, sola. De pronto oí como un ruido en la cocina, no era muy fuerte pero era como si un plato o un vaso hubiese caido al suelo. Caminé hasta allí y entré sólo un poco en la cocina. Vash estaba sujetándose a la mesa, parecía estar apunto de caer y con los ojos muy cerrados. Su respiración era rápida.
-¡¡Vash!!-grite corriendo para sujetarle.-¿Qué te ocurre?
De golpe abrió los ojos, continuaba respirando agitadamente y de golpe se llevó las manos a la cabeza, para darse un golpe en la cabeza contra la mesa.
-No puedo soportarlo...-gimió y se quedó con la cabeza apoyada en la mesa.
-Vamos... te llevo a mi habitación…-dije intentando tranquilizarle.
-No.-Negó.- solo debo reponerme... tan solo un poco...
-No te he preguntado si quieres ir…-dije tirando de él.
-No tengo por qué estar ahí.-Respondió, luego se detuvo.- ...
Le solté.
-Pues cáete en medio del pasillo y hazte daño cabezota.
Caminó hasta el sofá y se sentó. Me miró por un momento y luego sus ojos fueron a otro lado.
-¿Sabes? Yo tenía una hermana que ahora tendría tu edad.
Me quedé quieta mirándole.
-¿Cómo?
-Se llamaba Mary.-Continuó hablando.- ... ¿sabes? Ella murió y yo había olvidado lo que había pasado. Lo he recordado.
-¿Puedo preguntar… que le ocurrio?
-Mi pueblo, donde yo vivía hasta que cumplí los nueve años... de pronto entró en guerra. Comenzó a ser invidado y nunca se supo en el resto del mundo. Los enemigos entraban a las casas, mataban a los hombres y se llevaban a los niños... Pero... en mi caso... mataron a mis padres. A mi hermana y a mi nos ataron, nos iban a llevar pero...-agachó la cabeza.- ... a ella la apartaron de mi. Intenté alcanzarla... me golpearon en la cabeza. Volví a intentarlo... continuaron golpeandome hasta que acabé en el suelo, sin poder moverme. Ella chillaba mi nombre, una y otra vez... hasta que... los gritos aumentaron y... comenzó a olerse a quemado. A carne humana quemada.
Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas ante tal relato.
-Dios mio… lo.. lo siento muchisimo Vash.. yo .. no tenía ni idea y…-musité, no sabia que decir.
-No te preocupes...-negó la cabeza.- todo por... querer acabar con una posible amenaza.
-Deberías dejar de dormir en este sofá.. te vas a romper la espalda.-dije mirando hacia otro lado.
-Al menos tengo dónde dormir. El sofá está bien, en serio.-respondió, leugo respiró hondo.
-Puedo dormir yo aquí.. y tu quedarte en mi habitación…-dije sin mirarle.-Al fin y al cabo, soy mucho mas pequeña y quepo mejor.
-¿Qué dices?-aparentó ofendido cuando me oyó.- Ni hablar. Esta es tu casa y tú te quedas en tu cuarto. Yo estoy bien aquí. Además, tu hermana me mataría.
-Bueno… como quieras pues.-no volví a insistir.
-Deberíamos descansar.-comentó, luego se recostó un poco en el sillón y me miró.- No le cuentes a tu hermana lo que te dije de mi hermana.
Agache la cabeza recordando ese horrible relato.
-Esta bien… Que descanses Vash.
-Gracias, igualmente.-tras eso, se colocó de lado hacia el respaldar del sofá.
-Sí.. de nada..-dije antes de marcharme a mi habitación.
Reflexione sobre la historia que me habia contado Vash sobre su hermana.
Los humanos somos seres despreciables… disfrutamos mutilandonos los unos a los otros.. todo seria mejor si nos autodestruyeramos, al menos dejariamos a los animales vivir en paz, que tambien los esclavizamos y dañamos como si fueramos unos incivilizados…
Rena.. ¿Qué estas diciendo? Ais.. Duérmete ya idiota…
*OUT*Weeeno pues un post de rena keeeeeeee si no llega a ser por lore seria una caca superhipermegaultraenoooooooormeeee asike agradecérselo a ella n.n espero que os guste *OUT*
Mientras andaba introduje mi mano en uno de los bolsillos de mi chaqueta, saqué un papel doblado y lo extendí. Era una foto de un cadáver. Era joven, no superaba los dieciocho años. Pelo negro, largo, ojos castaños y cara… su cara reflejaba una tristeza más allá de la muerte.
Noté algo en mi mano derecha y cerré los ojos.
El mundo está podrido… eso es un hecho. No podemos finarnos de los humanos. Son basura, sólo basura… Se destruyen, abandonan, matan, entre ellos. Quizá en un par de años acaben matándose los unos a los otros. Pero eso no interesa. Deben morir y ser conscientes de su pecado.
Cuando terminé de pensar, noté que había arrugado la foto.
Suspiré y continué andando. Debía identificar a la chica. Como fuera. No habían desaparecidos que coincidiesen con su descripción. Así pues, fui al depósito para ver el cuerpo. Una sábana cubría hasta unos centímetros más debajo de su clavícula, su cabello estaba bien colocado sobre la camilla y en su cuerpo sin duda había sido practicada la autopsia.
Miré de reojo hacia aquel lugar donde estaban sus pertenencias al morir. Me acerqué. Un vaquero, una camiseta, un móvil, un ipod y… un pendrive. Tomé el móvil y el pendrive, luego salí de allí.
Aún desconozco el motivo, pero lo primero que hice fue conectar aquel dispositivo USB en mi ordenador. Lo reconoció sin problemas y la carpeta se abrió ante mi. Había un archivo tan solo, un documento de texto. Lo abrí y noté como mi respiración descendía.
“Para el que me encuentre.
Posiblemente aunque acuda a la policía, mi desaparición no ha sido denunciada.
Hoy mis padres me han dicho que no sirvo para nada. Discutí con mi hermana puesto que me trató mal y mis padres le dieron la razón sin escuchar. Oí decir a mi padre “chiquilla esta, de un bofetón la mandaba a su cuarto”.
¿Sabe, desconocido? Es doloroso oir eso…
Tras suceder, me sentí muy mal e intenté hablar con mis amigos. Ninguno me escuchó. Algunos no me respondieron hasta que dije que, finalmente me iba. Y sólo para decir “adiós”. Es doloroso no tener a nadie que se preocupe por ti…
¿Sabe? Puede que piense que soy exagerada, que posiblemente soy alguien con una casa bonita, una familia que me quiere y unos amigos que realmente me estiman. No sabría que decirle. Últimamente no sé que ocurre. Cada vez hablo menos con la gente. Intento, me esfuerzo por abrir conversación, pero no es posible… se quedan en silencio. No quedan conmigo. No me cuentan nada. Me han olvidado.
Y la relación con mis padres cada vez es más… no lo soporto.
Además, sé que quejarse es imposible y puedo llegar a quedar como una niñita mimada que no sabe lo que quiere. No se solucionará. Y me siento tremendamente sola.
Por ello me he…
Durante mucho tiempo había querido hacerlo. Realmente me había visto sola antes. Pero no lo había hecho por mis padres. Sin embargo, si verdaderamente no han denunciado mi desaparición me alegro de haberlo hecho. Significa que es la repuesta correcta.
Gracias por leerme, si es que lo ha hecho.
Mi nombre es Saya Riven.
El número de mi casa es XXXXXXXXX
Y mi dirección es xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx…”
Al terminar de leer todo aquello tenía mi puño derecho cerrado. Golpeé con fuerza la mesa y agaché la cabeza. Supe que todos me miraban.
Puta sociedad…
Amor, amistad, fidelidad… ¡patrañas!
Esta chica ha podido sentir lo que yo sabía desde hace mucho tiempo. Saya, créeme, estarás mejor ahí donde estés.
Fui a su casa.
Era muy tarde.
Me abrió un hombre de unos cuarenta y tantos años. Me miró de arriba abajo, como examinándome y luego fijó sus ojos en los míos, mientras preguntaba:
-¿Quién es usted?
-¿Su hija es Saya Riven?-pregunté.
Hubo tensión en su rostro, un ligero gesto de enfado. Sin embargo, asintió levemente mientras, por un momento tan solo, dejaba de mirarme.
-Pero no sé donde está.-explicó.- Hace tres días que se marchó de casa.
-¿Y no ha denunciado su desaparición?-pregunté. Realmente ella estaba sola.
-No. Ya volverá a casa cuando vea que no puede mantenerse sola.
-O no.
Me miró con ojos interrogantes. Capullo…
Saqué mi placa, se la mostré y luego, sin pudor, le enseñé la foto de su hija muerta. Palideció de golpe, como si realmente le hubiesen pintado la cara de blanco. Tomó la foto a la fuerza y se la pegó aún más al rostro, empezó a temblar.
-¡¿Saya?!-chilló.
-Ha muerto.-anuncié.
-¡¿Cómo es posible?! ¡¡ella… ella….!!
-Se ha suicidado.
Noté que se estremecía. Me cogió del cuello de la camisa pero le empujé bruscamente contra la pared, haciendo que me soltase. Continué con los ojos fijos en él, y señalé la foto mientras decía:
-¡La culpa es tuya y de sus conocidos! ¡Se sentía sola, tremendamente sola! ¡Nadie la escuchó…! Salvo yo… pero ya era demasiado tarde. Espero que se sienta a gusto. Ya no hará falta que la mande a su cuarto de un bofetón, señor Riven.
No dijo nada.
Me giré bruscamente y me marché de aquel lugar.
Sin duda merecéis todos morir. Cada uno de los humanos que en la Tierra residís. Llegué a la casa de Helena y entré. Me arrastré hasta el sofá del salón y enterré mi cabeza en uno de los cojines.
-¡Vash!-Una voz en forma de recuerdo me atormentó entonces. Reía, era la voz de una niña.-¡Vash! ¡Enséñame a juga’!
… Mary…
out: bueno people, el primer post despues de mucho. espero que empezamos a revivirlo pronto ;D
- ¿Tú eres la hermana de Alicia?
- Sí...
- Era para decirte que... -hizo una pausa larga.- ... tendrá que reposar mucho tiempo hasta recuperarse.- suspiré. almenos todo había ido bien...
- ¿Y yo? ¿Cuando podré salir de aquí...?
- Te haremos ahora unas pruebas y si todo está bien, ya te daremos el alta.
- ¿Podré ver entocnes a mi hermana?
- Claro -contestó sonriendo. Me revisó todo el cuerpo, las heridas que tenía... tomó una muestra de mi sangre y se fue. Por el medidía me anunciaron que ya podía irme a casita. Pero.. ahora no tenía.
Pregunté por Ali y la fui a ver.
- Ali... -estaba estirada en la cama, muy pálida.
- Ley... -y me dedicó una tierna sonrisa.
- ¿Te encuentras bien?
- Acabo de despertar después de que me durmiesen...
- Oh, bueno... -me quedé a su lado, cogiéndole la mano. Cuando me dijeron que la hora de visitas terminó, salí del hospital. Pero no tenía dónde ir. Así que eché a andar por las calles... oh, buscaría la comisaria donde trabajaba Vash para darle las gracias por todo...
Pero casi nunca salí de casa, así que no sabía donde encontraría ninguna comisaría. Pero no quería preguntar a nadie, así que busqué por mi misma...
Hacía horas que estaba andando... Me senté en un terreno que estaba a punto de ser edificado, pues solo había tierra. El cielo empezó a nublarse. Se oían truenos a lo lejos.
- Oh-oh... -me dispuse a irme de allí por si llovía pero un hombre extraño me detuvo el paso.- ¿Pasa...algo? -temí que fuese uno de los compañeros de mi padre que venía a pegarme.
- Debes morir. -no... no quiero que me peguen más... intenté escaparme corriendo, pero me detuvo con un puñetazo en la cara, que hizo que me cayese. Se acercó a mi con un... ¿hueso en la mano? El otro brazo lo tenía "muerto", como si el hueso que cogía fuera de su cuerpo. Me atacó varias veces, pero pude esquivarlo... y si me tocaba no me dolía.
Empecé a asustarme... creo que esto no es normal...
- ¡¡¡Déjame en paz!!! -grité. Del cielo cayó un rayo directo hacia mí. La luz de este me cegó. Pero no dolía. Y me sentí más fuerte. Pero no me gustaba... usar esa fuerza... el tipo se abalanzó hacia mi, con elhueso en la mano intentando clavármelo. Le di un puñetazo al hueso. El hueso se rompió, me herí la mano, pero pude alcanzarle la cabeza. Intenté correr para huir pero tres de esos tipos me pararon el paso y se acercaban amenazantes hacia mí. Atrás el tipo se estaba recuperando. Estás perdida.
Un cosquilleo en mi mano... una bola de electricidad. La apunté hacia los hombres. Y desapareció. Sí, estás perdida.
Y un rato después los tres se desplomaban. Ahora era el tipo de los huesos el que intentaba huir. Hice lo mismo que con los demás. Y cayó.
Esto no es real... por favor que alguien me diga que es un sueño... pensaba mientras corría lejos de aquel lugar. Ya estaba lloviendo. Las calles estaban empapadas... y yo también. En un escaparate vi a un chico conel pelo de punta rubio. Paré de correr. Él también. Hice hola con la mano. Él también. Toqué el cristal. Él... ¿también? Por favor, por favor, me encanta este sueño, pero no quiero que siga así eternamente...
Llegué a una comisaría, esperando que fuese donde trabajaba Vash.
-Está...¿Vash?
-¿Vash?-preguntó la mujer de la recepción, en ese momento le vi salir.
-¿Eh?-preguntó él al verme, luego se acercó.
-¡Ah! Te he encontrado... -suspiré- Quería... darte las gracias por todo.
-¿Eh?-Preguntó.- No te preocupes.-luego sonrió.- ¿cómo está tu hermana?
- Bi...¡bien! O..ye... esto es...¿real?
-... Sí.-Asintió, luego me tomó por el brazo y fuimos hacia afuera.
-... ¿¡Sí!?
-Sí. ¿cómo te encuentras?
-Bien, bueno, eh.. extraña.
-Supongo...-sonrió calidamente y luego me colocó su mano en la cabeza.- ¿Qué poder tienes?
-Eu.. del rayo o algo así... creo.
-Es interesante... -asintió, luego a lo lejos vi un puesto de comida.- ¿quieres algo de comer? -Mi estómago gruñó.
-Si no te importa...
-Claro que no.
Nos dirijimos hacia allí... comimos un poco, y estuvimo shablando bastante rato.
-Y... yo... ¿dónde viviré?
-Ya te he buscando un buen sitio.-Comentó.- Te lo mostraré cuando quieras, dudo que tengas algún problema pero.. si es así, podrás contar conmigo para lo que sea. -Agaché la cabeza.
-¿No estás haciendo mucho por mí? Jo...
-No lo hago por quedar bien.-Contestó.- Me da igual parecer bueno o no... así que estoy haciendo todo esto porque quiero.
-Eso aún me parecemás extraño.
-¿Por qué?
-Porque no nos concoemos de nada. Por eso.
-Digamos que me has caído bien.
-Hm.. ¡bueno! ¿Sigo siendo rubia? ¿Tú sabes por qué he canviado mi físcio? ¿Y cómo me has reconocido? -cada vez estaba más confusa. No sé porque s elo preguntaba a él ... quizás no supiese nada.
-Sí, lo sigues siendo. Tu fisico ha cambiado porque eres Lensic y... te he reconocido porque... sí.
-¿Lensic?
-¿No te han explicado nada de eso?
-¿Quién me lo iba a explicar? ¿Un padre borracho que solo sabe dar puñetazos? -dije a cachondeo. Aunque no me hiciera gracia.
-... O un libro viejo familiar...-suspira.- entonces tendré que explicartelo yo.
-Tampoco sé leer, así que... me harías un favor, sí.
-... Bien... Lensic y Daserth, dos organizaciones que, desde hace mucho tiempo, llevan enfrentados y es ahora cuando sus miembros van a verse las caras despues de tanto. Los miembros de ambas tienen poderes y la capacidad de, cuando la utilizan, cambiar su apariencia. Tú eres lensic... y pronto nuestra lider decidirá qué vamos a hacer. Si luchar por salvarlo todo... o luchar para acabar con esta manzana podridad que llamamos Tierra.
- Aaahh... parece cosa de magia. Es como si me hubiese sacado de una pesadilla para meterme en un sueño donde soy la protagonista.
-hum....-sonrió dulcemente.-Me alegra que lo veas de esa manera.
- Y.. oh, eh, ah, bueno -me puse nerviosa- No tienes trabajo? He venido a buscarte sin avisar ni nada y eh, yo...
-No te preocupes. He resuelto tantos casos en tres horas que me han dado tiempo libre.-se encoge de hombros.- aquí el departamento de policia es una mierda.
-Ais... Bueno... eh... vine a darte las gracias y.. no sé, si hay algo que pueda hace rpo tí, también me gustaría ayudarte.
-No te preocupes.-Colocó su mano sobre mi cabeza, en ese momento me di cuenta de que mi apariencia cambió. Me miró de forma curioisa y luego rió levemente.- Si quieres te muestro tu nuego hogar y luego te acompaño a ver a tu hermana.
- Ah... ¡vale! ¡Gracias de nuevo! -sonreí. Hacía tiempo que no lo hacía tan sinceramente.
Vash me llevó a un piso, dónde nos abrió una señora adulta, sonriendo. Ella me abrazó y se quedo hablando con Vash un rato mientras yo jugaba con su perrito.
Poco después, Vash volvió conmigo. El perro le miró dulcemente, pero él le fulminó con la mirada. Sin embargo, cuando sus ojos fueron a mi se volvieron más amables.
-¿Qué te parece?-preguntó.
-¡Me encanta! Espero que... no pase como con mi padre... -agaché la mirada. No debía recordarlo... Ya había pasado...
-No permitiré que pase.-Me hizo levantar la cabeza para mirarle.- ¿de acuerdo? Si tienes algún problema, me avisas. -Asentí con la cabeza, sin decir nada. -Podemos quedarnos cuanto quieras, luego iremos a buscar a tu hermana. -Mi mirada cambió por completo.
- ¡Vamos a ver a Ali!
Nos despedimos de la señora y nos fuimos hacia el hospital... No recordaba que estuviera tan lejos... Allí fuimos a la habitación de Ali. Pero nos dijeron que no podíamos estar mucho rato
-Hola Ali.-La saludó Vash con una sonrisa.- ¿Cómo te encuentras?
-Cansada...-tosió levemente.
-Bueno, es normal.-Comentó él.- Pero verás como con un descanso estarás mucho mejor.
Ali solo sonrió. Yo fui a su lado, y le cogí la mano.
-Espero que no tengas que estar mucho tiempo aquí... Te echaré de menos... -Ali siguió sonriendo.
Vash nos miró a ambas con una sonrisa en el rostro, luego nos dijo que tenía que salir afuera y que nos dejaba hablar a solas.
-¡Viviremos en una casa con una señora muy amable que tiene un perrito y...! -intenté animarla. Pero me cambió de tema.
-¿Y papá?
-Yo... no sé. Vash dijo que si pasaba algo le avisara. No creo que vuelva...
-Pero...
-¿Tienes miedo de que lo que te contó papá sea real? -su sonrisa se desvaneció y agachó la cabeza.- No sé que te habrá dicho, pero yo no te haré daño. Te protegeré. -Ali no me dijo nada más. una enfermera vino y me echó de la habitación.
Salimos con Vash del hospital, y me llevó a mi nuevo hogar. Al despedirse me dijo que al día siguiente me vendría a buscar. Esa pesadilla ha terminado... o eso espero.
//OUT// Lo siento, siento hacer unos posts tan largos xD pero mi historia e slarga T_T Gracias Vashy! xD//OUT//
Oí como varias cerraduras se abrían, poco después apareció. Tenía la cabeza y los brazos vendados, me miró cansada. Pero luego esa mueca desapareció al ver a Shinya.
-Eh... Hola.-Saludó, extrañada.
- ¿Issy que te ha ocurrido, y todas esas heridas? ¿No te habrán atacado de nuevo los mutantes? - dije sorprendido al verla en aquel estado.
-¿Mutantes?-Preguntó, luego rió.- Qué va...
-Hola.- murmuró Shinya mirando sorprendida a Issy.
-Ay si perdón ya no me acordaba, Issy esta es Shinya, es una Daserth y bueno ya vez es idéntica a ti
-Tetsuya tenía razón... nos parecemos mucho... él nos confundió, por eso le conocí.- explicó Shinya
-Ah.-Susurró Issy.- Es... Es un placer conocerte, Shinya.
- ¿Sois familia? pregunté bastante curioso
-Nunca la había visto antes... no lo creo.- aseguró Shinya
-Yo no tengo familia viva.-Explicó Issy, sin embargo luego se quitó de la puerta para dejarnos pasar.- Entrad.
-A lo mejor sí que somos familia, a mi sólo me quedan mis abuelos, que... parecen no quererme ya demasiado.- comentó Shinya con tristeza, mientras entraba en la casa de Issy.
-Que no te...-Issy le miró, luego le colocó la mano en el hombro.- No te preocupes.
- Bueno parece que las dos tenéis mucho que contaros, y luego quiero saber quien te ha atacado Issy. Así que hablad y yo mientras preparo un poco de café.
Me tomé mi tiempo para preparar el café, así ellas tenían más tiempo para poder hablar, si era cierto que eran familia eso animaría un poco a Issy y estoy seguro que Shinya también se alegraría.
Pasaron unas horas y ya acabaron de hablar, Shynia estaba cansada y decidió irse a dormir y entonces aproveche para poder hablar con Issys de lo sucedido.
¿También te ibas ya a dormir? Le pregunté antes de que se marchara
-En realidad...-Se giró para mirarme.- Iba a ir al tejado, no tengo sueño
-Claro.-Asintió.
La entrada al tejado era bastante complicada, sin embargo, ella podía pasar sin problemas. No obstante, yo al ser más alto tenía que tener cuidado de no golpearme con la cabeza. Issy se sentó en el borde y miró hacia arriba.
- Es un sitió agradable - dije mientras fijaba mi mirada al cielo
-Sí. Cuando salí del hospital hace algún tiempo me quedé aquí muchas horas para pensar.-Sonrió levemente.- Aunque la verdad es que hacía mucho que no venia.
- ¿Y dime que te ha sucedido? ¿Quién te ha hecho esto? - dije señalándole sus heridas
-No es grave. En realidad estoy bien. Pero.. fue... Un lensic.
- ¡Que has dicho! - dije sorprendido. Un Lensic, ¿pero saben que eres la lider de los Daserth? Mierda no tendría que haberme ausentado, buscando a los demás Daserth y dejarte a solas - dije furioso conmigo mismo
-Tranquilo.-Colocó su mano sobre mi hombro y la miré.- Sabe que soy la líder y no tienes porqué estar siempre conmigo. Hiciste lo que debías. Yo debo aprender a luchar sola, si no, no me vale de nada.
- Si pero, por eso que eres la líder debo de protegerte.
-La líder no está para que le protejan, sino al revés.-Agachó la cabeza.- Debo pelear yo sola, debo controlar mi transformación.
- Si tienes razón, perdón por hablarte así.
-No te preocupes por eso.-Luego me miró fijamente.- ¿Tú controlas tus poderes?
- Sí, ya tengo bastante control sobre ellos. Aunque tengo que entrenarme más para poderlos dominar a la perfección más ahora que el enemigo sabe de ti
-En realidad creo que yo y su líder no podemos "ocultarlo"... Como tampoco los Lensic quienes son ni los Daserth.
- ¿Y ya has tomado alguna decisión?
-Sobre eso... No. No sé que hacer, es una gran responsabilidad...
- Lo se, pero esa bruja pronto vendrá por tu respuesta y me gustaría estar a tu lado cuando eso ocurra
-Yo... antes de tomar una decisión... quisiera saber la opinión de todos vosotros.
- Pero aún nos faltan, encotrar a muchos de los nuestros
-Por ello quizá deba darme prisa. Aparte de conocerte a tí y a Shinya, también conozco a dos más.
- Perfecto, de ese modo ya nos quedan menos por buscar
-Pero... sea cual sea mi elección. Temo meter la pata. Si te soy sincera, nada me retiene aquí. Si desease que el mundo continuase... sería solo porque los Daserth me lo digáis.
- Yo aceptaré tu decisión, no me importa cual sea
-Pero es que esta no debería ser mi elección.-Se levantó y miró hacia la calle.- ... Sería "jugar" con millones de vidas.
- el destino ha decidido que así sea, y no podemos pasar de ello. Y sea cual sea nuestra elección nos tocará luchar contra los lensic
-... Tienes razón.-Luego se mantuvo en silencio un gran rato, mientras miraba hacia la calle.
- Bueno ya es un poco tarde, y seguro que estarás cansada. Ya seguiremos hablando mañana, sobre el tema .
Y después de que ella se despidiera, me baje al sofá y me quede toda la noche pensando y haciendo guardia
*OUT* Post de Tetsuya asias por vuestra ayuda Lore y Bunny os quiero wapissimas!! *OUT*
Miré el reloj… 6.30… Hora de levantarse… Hum… parece que me caí de boca justo a tiempo… Tomé mi mochila… lo poco que quedó “sano” de mi “pelea” con aquella mutante y me metí en el lavabo, esperando que no les molestase. Me duche, salí poco después completamente impecable mientras me revolvía el pelo. Luego fui a la cocina, viéndolas. Vaya, que temprano se levantan…
-Buenos días.-dijo Rena.
-¡Buenos días!-dijo su hermana, más animada.
-Buenas.-Saludé, realmente ya me sentía como "el Vash de siempre".- ... ¿Qué tal?
-¿Quieres tostadas?-preguntó Rena, que sostenía un plato con tostadas. Había cambiado un poco su actitud.
Helena tomó una del plato, la mordió con aire distraido y se sentó a la mesa con una taza entre las manos. Rena aún sostenía el plato y me miraba, esperando a que le contestara.
-Eh...-Me mantuve pensativo por un momento, luego asentí y tomé una mientras me sentaba.- Gracias. Os... Levantáis muy temprano, ¿no?
-Tenemos muchas cosas que hacer-contestó la hermana mayor, mirando un periódico que tenía sobre las rodillas.
Rena tambien se sentó con aire distraído y comenzó a mordisquear una tostada igual que había hecho Helena.
-Si, yo estro a trabajar en media hora.-añadió Rena.
La miré fijamente con el ceño fruncido, luego sonreí y asentí mientras mis ojos se dirigían hacia la ventana. Pronto el ir a trabajar será algo secundario para todos... este planeta se verá sumido en una pelea que aún no sabemos como finalizará. Sin embargo... entrecerré los ojos. La imagen de aquella mujer, "la bruja", regresó a mi mente. Esa maldita desgraciada en realidad lo que estaba haciendo era manipulandolo todo... Cuatro días... Bueno, en realidad ahora es menos tiempo para encontrarlos a todos. Mis ojos se quedaron clavados en Helena. Todo depende de ella. Ella me miró un momento, luego volvió su vista a la lectura.
Terminé la tostada, sin ganas, pues de pronto se me quitó el hambre. Me puse en pie, las miré por un momento y luego dije:
-Me voy a trabajar, que tengais un buen día.-Tras ello, fui hacia la puerta.
-Tú también.-dijo Rena mientras bostezaba.
-Deberías tomar algo más por el camino además de la tostada-me recomendó Helena.
-No tengo hambre, gracias.-Me despedí con la mano y continué mi camino.
Llegué a la comisaría, al parecer aquel tipo al que había encerrado hacia poco, Zicks, se había escapado. No me sorprendía, realmente esperaba que acabase haciéndolo. Me senté en mi mesa y comencé apensar. Conocía a la líder, a otra lensic, a Zick, pero debía ponerme en marcha. Cuatro días se pasarían demasiado rápido y para entonces Helena tenía que tener una decisión. Suspiré y miré a mi alrededor, en ese momento una señora ya entrada en años miraba nerviosa a su alrededor. Al parecer, no estaba segura de “lo que iba a hacer”. Bostecé mientras la miraba de reojo. Humanos… débiles y estúpidos humanos… Miré hacia otro lado, sin embargo, pronto se sentó delante de mi mesa. La miré de reojo, sus ojos suplicaban mi ayuda.Arqueé la ceja cuando me dijo:
-Mi vecino… Creo que maltrata a sus hijas.
-¿Cree?-Pregunté, luego me hice el interesado. De acuerdo, una cosa es que odie la miseria humana, otra que no haga mi trabajo.
Comenzó a contarme los golpes que había visto en su joven vecina, que el padre de ésta siempre estaba borracho y que cuando llegaba a su casa se oían golpes extraños. Me convenció y al final fui a la casa de estas crías. Al llegar, sentí algo extraño, fue por ello quizá por lo que puse mayor interés. Las examiné, me di cuenta de que algunas heridas eran viejas y otras nuevas, pero siempre eran graves. Fue por eso por lo que me concentré en convencerlas en ir a un hospital y, cuando lo conseguí y por fin me las llevaba, llegó el padre. Estaba borracho y muy agresivo, aún así conseguí inmovilizarles y les dije que salieran. Cuando por fin lo hicieron pude dar rienda suelta a “mi creatividad” y sin hacer mucho ruido, le pegué una paliza. Creo que la peor de su vida.
Le miré de reojo, luego susurré:
-Será mejor que renuncies a ellas, si no, te mataré.
Me miró asustado, luego creo que perdió el conocimiento. Al salir, me encontré con la cara de la más pequeña, Ali, ella aparentaba querer continuar con él. Sin embargo, su hermana, Ley, aparentaba querer desear salir de allí. Ella, Ley, era la que creaba en mi aquella extraña sensación. Lensic… Puede ser una de nosotros… Pensé en ello mientras el doctor la trataba, poco después me dejaron pasar no sin antes indicarme que debía quedarse algunos días en observación.
-Hola.-Le saludé, en mi rostro apareció una sonrisa.
-Hola.
-¿Cómo estás?-Me acerqué poco a poco a ella.
-Bien, como siempre, gracias. -La chica miraba al vacío.
-Ley...-Me senté a su lado.- ¿Puedo preguntarte algo?
-Dime.
-¿Por qué te decía monstruo?-Mis ojos se quedaron clavados en los suyos, sabía que no era adecuado preguntar por ello. Pero tenía que confirmar mis sospechas.
-Sinceramente, no lo sé.
Creo que pasó algo cuando era pequeña, pero no lo recuerdo...
-Oh... ya veo.-Asentí levemente, luego miré por la ventana.-Al parecer debes quedarte aquí unos días.
-Ya, bueno. Mejor que estar con mi viejo...
-No tienes porqué volver con él.
-No, no volveré. Almenos que Ali...
-¿Por qué tiene esa fijación con él?
-¡¡Yo que sé!! -dijo, levantando los brazos- El viejo que me tendrá manía y le cuenta historia mías cuando no estoy.
-Tranquila.-Aconsejé, luego me cruzé de brazos y me mantuvo en silencio, mirando al frente.
-Pero oye... si no vuelvo, ¿dónde tendremos que ir?
-No teneis otros familiares...-la miré de reojo.- ¿No?
-Que yo sepa no.
-Pues puedo buscarte un lugar. ¿Qué edad tienes?
-Yo 14, mi hermana 10...
-No te preocupes, encontraré un buen lugar para vosotras.
-No te preocupes, encontraré un buen lugar para vosotras.
-Gracias. -me miró, con la cara ya más tranquila.
-¿Quieres algo?-pregunté rato más tarde.
-No, estoy bien.
-De acuerdo.-Justo despues de decir eso, entró Ali en silla de ruedas acompañada por un doctor.- Hola Ali.
-¿¡Ali!? ¿¡Qué demonios...!?
-Debe descansar.-Anunció el hombre, luego me hizo un gesto para que le acompañara afuera.-Alicia, quédate aquí con tu hermana.
-Ali...
-Estoy bien.-Anunció Ali, luego salí con el hombre.
Este tenía una cara muy seria, al parecer iba a decirme algo grave.
-Necesita ser operada.-Anunció.
-Pues hagalo.-Respondí.
-No lo entiende, su operación de corazón es muy... cara. Temo que si no tienen el dinero no pueda hacerlo.
He aquí la miseria humana... El dinero supera la vida de un igual. Sonreí levemente, realmente quería cogerle por el cuello y despedazarlo pero... ¿Para qué? Él en realidad no era responsable... Continué observandole, hasta que al final le respondí:
-Yo lo pagaré.
-... bien...-me tendió la factura, era... mucho dinero.
-... Carguelo a esta cuenta.-Le tendí la tarjeta de crédito, luego le fulminé con la mirada antes de entrar en el cuarto.
-¿Qué pasa...?
-Ali tiene que operarse para que vuelva a estar bien.-Anuncié, luego coloqué mi mano en la cabeza de la niña y le sonreí.
Ali me volvió la sonrisa. Su hermana seguía con la cara seria.
-Tan grave es...?
-No es... nada importante. Todo irá bien.
-Entonces vale.
-El doctor vendrá pronto.
Así fue, llegó en menos de diez minutos con una amplia sonrisa. Tras haber pagado, ya las tratarían mejor e incluso les harían la pelota... Ay... mi higado... me lo han robado.... Pero en fin, yo normalmente no suelo gastarme esa cantidad de dinero en humanos, pero Ley... Ley tiene algo especial. Pronto se llevaron a Ali, la cual abrazó a su hermana y luego Ley se quedó mirando fijamente hacia la puerta.
-Estaré aquí contigo hasta que vuelva.-Le dije.
-Gracias...
-No tienes porqué darmelas.-En mi rostro apareció de nuevo una sonrisa. Estaba demostrado, ella no podía ser humana. Yo no le sonreía a un humano normal.
-Pero si tienes algo que hacer, ve... No quiero molestar...
-En realidad no.-Negué con la cabeza, tenía que hacer un maldito informe.. Bueno, que lo haga otro.
Ley se encogió de hombros.
Out: Otro post de Vash ^^ Gracias a Kao, Susy y Bop por su ayuda
¡Bienvenidos/as al RPG Apocalipsis!
- Historia - Join & Rules - Fan Fics and Arts - Agradecimientos -
-Personajes-
♠Daserth
-Créditos-
Idea y Diseño: Dark Lorena