26 enero 2007


 

El tiempo ha acabado.

Por fin este maldito mundo, esta maldita sociedad ha llegado a su fin. Me encontraba en la azotea del edificio de la comisaría central, era capaz de ver cada rincón de aquella maldita ciudad. Los humanos han evolucionado pero han destrozado el planeta, se han destrozado a ellos mismos. Son un maldito error. Aunque es cierto que, según dicen, da igual la orientación que hayan tomado las organizaciones a lo largo del tiempo, lo que importa es la autentica decisión de nuestro líder. Sonreí... Entonces... me tocaría a mí convencerle que lo mejor para todos es acabar con la maldita existencia de los humanos, que no han sido más que un invento fallido. Se les concedió vida, se les concedió la oportunidad de existir. Pero lo desaprovecharon, es más, se encargaron de buscar la ruina a este planeta que los acogió.
Extendí el brazo derecho mientras chasqueaba los dedos, a la vez, mi cabello azul se volvió blanco y mis ojos dorados se volvieron azules. Eso ocurría siempre que alguien de las organizaciones, fueran Lensic o Daserth, se dispusieran a utilizar sus poderes. Un viento muy fuerte azotó la ciudad por completo. Algunos cristales se estallaron, miles de objetos comenzaron a volar... Yo sonreí...
Me sonó el teléfono móvil, así que respondí mientras continuaba divirtiéndome con mis poderes. Los humanos estaban asustados...
-¿Eres tú?-Me espetó alguien al otro lado del teléfono.
-Sí, tio.-Respondí con voz divertida.
-Pues basta ya.-espetó.

Bajé el brazo derecho mientras protestaba, así, todo volvió a la normalidad. Mi tío resopló y dijo:
-Ya es el día.
-Lo se.-respondí con jubilo.
-Debes buscarla.-Me indicó.
-¿buscarLA?-espeté.
-Es una mujer según las escrituras.
-... una mujer...
-¿Te parece mala idea?
-¡En absoluto! ¡¡Ahora solo falta que esté buena!!
-¡¡¡VASH!!!
-... Era broma, viejo estúpido... Aunque si lo está no me importa, jeje...
-Vash...
-Que vale, que no dijo nada más.
-Tengo que decirte una cosa... Algo que estaba fuera de los planes.
-¿Imprevistos?

Noté que el aire se enrarecía, aún así continué escuchando lo que Johann, mi tío, me contaba:
-Al parecer, a lo largo de los años, ha surgido... una extraña corriente de humanos. Son muy pocos.... Antes había más pero hace relativamente poco hubo una masacre... Pero lo importante es que se han enterado del pacto y no quieren que la lucha por el Apocalipsis se lleve a cabo, pues temen que el resultado final de la muerte de la humanidad.
-Es lo que ocurrirá.
-eso no lo sabes, aún ni siquiera sabes en que bando lucharás.
-Mi JEFA sabrá lo que tiene que hacer.
-Vash, escúchame bien... esos humanos... van a por los Daserth y Lensic, también a por las líderes.
-Pf... Humanos...
-Tienen poderes mágicos desconocidos... ¡pero no importa! Te llamaba para avisarte de que seguramente uno de ellos irá a por ti. Cada uno de esos humanos tiene un objetivo asignado.
-Seguramente son tan pocos que no pueden atacar en grupo a uno solo... me parece perfecto.

Me giré bruscamente y vi como una de esas armas a las que llaman Kunai, que estaba atada a una cadena, se aproximaba hacia mi con velocidad. Volví a extender el brazo y el viento se encargó de desviarlo de su trayectoria.
-¿¡Vash!?-Chilló Johann.
-No seas histérico.-Espeté.- Es que me acaba de visitar "mi humano"... Como te decía, me parece perfecto eso de que haya un humanito que nos ataque... Eso hará que los débiles mueran. Y no tendré que aguantar a incompetentes... bien...

Colgué el teléfono y lo introduje en uno de mis bolsillos.
Se estaba haciendo de noche, los rayos anaranjados del atardecer le daba cierto carácter romántico a aquella situación. Busqué con la mirada a mi oponente, le vi. Era una muchacha, de mi edad, quizá más joven. Vestía de negro y su cabello era rubio. No estaba nada mal.
-¡Vengo a por ti, monstruo!-Me gritó, mientras me señalaba.
-Eso ha sido un detalle muy feo por tu parte.-Respondí, mientras me cruzaba de brazos.- Cuando se conoce a aquel que va a matarte tienes que decirle: Hola, acepto que seas mejor que yo y mátame... también puedes dejar que te violen pero eso es cosa tuya.
-¡Cerdo charlatán!-Espetó.

Volvió a atacarme con su cadenita... Esperé a que estuviera lo suficiente cerca de mí, para detenerla con mis poderes. Pude notar como ella hacía el esfuerzo de contrarrestar mis poderes pero... jeh...
Avancé mi mano un poco, tomé con fuerza las cadenas y tiré de ellas hacia mi. La chica se vio arrastrada y cayó delante de mis pies. Sonreí y mientras que con una mano tenía sujeta sus cadenas, con la otra la levanté agarrándola del pelo. Protestó, pero luego apretó los dientes con fuerza. No quería que la viera gritar... Pero no se había dado cuenta de que su sufrimiento no hacía más que empezar.
-Vamos preciosa, no te cortes.-Respondí.-Grita todo lo que quieras...

Noté que las cadenas se movían de nuevo, no me había dado cuenta, pero provenían de su propio cuerpo. Tiré de éstas, rasgando un poco su ropa. Cual fue mi sorpresa, cuando me di cuenta de que estaban enterradas en la piel. ¿Modificación genética? Los humanos se habían enterado pero... ahora...gran parte de los que lo sabían estaban muertos. Justo en ese momento caí en la cuenta, hacía cuatro meses que una base de laboratorios estalló por los aires. Nadie de los que estaban relacionados con éstos laboratorios acabó con vida, por lo que nunca se supo que hacían allí. Pero al parecer, monstruos como esta tipa salieron vivos de allí. Humanos... utilizando la ingeniería genética para... imitarnos de alguna manera.
-Antes... me llamaste monstruo.-Susurré mientras tiraba de sus cadenas, ella ya se había "recuperado" del golpe propinado antes y ya estaba intentando liberarse.-Pero el autentico monstruo eres tú. ESA no es tu naturaleza.

Le solté el pelo, pues había conseguido ponerse de pie y le coloqué mi mano en su cara. Al principio me miró desconcertada, pero luego con horror al darse cuenta de que un gran viento comenzó a empujarla hasta que no pudo resistir más y acabó estampada contra la pared. Mi otra mano sujetaba sus cadenas, que le fueron arrancadas por la fuerza de mi viento.
La sangre de su cuerpo salía a presión, miré las cadenas por un momento y luego las arrojé a un lado. Me acerqué lentamente hacia ella, estaba con la cabeza hacia delante y su cabello le cubría por completo la cara.
-Mue...-La oí susurrar, luego levantó la cabeza.- ¡¡¡MUERTE!!!

Un extraño poder salió de ella con tal magnitud que me acabó arrastrando sobrepasando la cornisa de la azotea y quedé en el aire por un momento. Miré a la chiquilla, la había subestimado... Acabé a pocos milímetros del edificio vecino, que era mucho más alto, tuve que sujetarme de una ventana y tras mirar hacia abajo me impulsé para entrar en el edificio. Tenía una herida en el brazo, me la toqué por un momento y luego me dispuse, ya con mi apariencia normal, a salir de aquel edificio de pisos donde me había colado. Afortunadamente nadie me vio y me dirigí hacia la casa de Johann.
-Otra vez.-Espetó, al verme.
-Esta vez no empecé yo.-Recalqué mientras entraba en su casa.



Lau vió el Apocalipsis a las 5:14 p. m.

 

 
 

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-Personajes-

    ♠Daserth

    ♣Lensic

 

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-Créditos-

Idea y Diseño: Dark Lorena