27 enero 2007


 

Era un día como otro cualquiera.

Dejé mis libros sobre el escritorio reservado para mí y miré a mi alrededor.
El silencio de siempre de la biblioteca, ocasionalmente roto por algún tímido murmullo, el olor a hojas viejas y acartonadas, a tapas de cuero e incluso a libros nuevos, de plástico y papel reciclado.
Aquí tenía lugar una parte de mi vida.
Este pequeño y cómodo trabajo me permitía pagarme los estudios y vivir junto con mi querida hermana, Rena. Ella también tenía que trabajar para poder estudiar. Aquello me...dolía. Si tenía suerte, quizás lograse un puesto como bibliotecaria pronto y pudiera mantenernos a ambas con comodidad.
La señora bibliotecaria ya está muy mayor, y de todos los empleados...soy la más preparada.
Modestias aparte.

Tomé asiento y desplegué mis libros de texto. Había mucho que estudiar, pero es lo que se espera de una universitaria.Poco después entró Issy, otra jovencita que ayudaba a mantener este lugar en orden. Le sonreí y le indiqué un par de cosas que había que hacer, luego volví a mis estudios. De vez en cuando alguna pregunta de un lector o de otro empleado me obligaba a levantarme y buscar algo, sin embargo, recuerdo que aquella tarde no fue muy ajetreada.

Sí sé que, cuando empezaba a atardecer, sentí algo extrañó en el edificio. Después, me dijeron que Issy se encontraba mal, que todo le daba vueltas, que se había marchado.
Sin ella para ayudarme a cerrar la biblioteca y organizar todo, tuve que quedarme más tiempo.

Suspiré suavemente. El reloj dio las doce de la noche. Tan sólo quedaba cerrar la puerta de entrada y podría regresar a casa. Era extraño que Rena no me hubiese llamado...

Caminé por el pasillo para dirigirme a la salida.

Y en ese momento, una sombra se interpuso en mi camino.
Extrañamente me sentí cómoda con esa presencia, pero podría haber sido un simple engaño de mi mente.
Sonreí suavemente.
-¿Líder?¿Señora? Temo que te equivocas.
-No señora, no me equivoco.-respondió, luego comenzó a andar hacia mi.

Al adelantarse, haciendo un extraño ruido metálico, como de cadenas chocando unas contra otras, una de la luces de emergencia situadas a los lados del pasillo la iluminó. Llevaba un largo vestido...quizás blanco. Erá muy alta y esbelta, tanto que los extraños apéndices con forma de alas que surgían de sus ropas le daban un aspecto aún más majestuoso.
Como detalle final, la mayor parte de su cara estaba oculta por una máscara metálica.

Sin dejar de sonreír, retrocedí unos pasos.

-No tengas miedo.-Me dijo suavemente.- Solo vengo a informarte.
-Mírame de nuevo-dudé, ¿podía verme a través de ese armazón que llevaba en la cara?-.Y verás que no soy más que una bibliotecaria. Pero si crees que hay algo que yo deba saber...adelante-susurré.

Por algún motivo sabía que ella no había venido a hacerme daño. Sin embargo, mi cuerpo no creía lo mismo. Un sudor frío se deslizaba por mi frente.

-Hace muchos años... dos organizaciones decidieron hacer un pacto. Iban a esperar cierto tiempo, para comprobar si los humanos eran capaces de vivir y evolucionar en paz, sin destruirse a si mismos ni al planeta. Pero los Lensic, a los que tú liderarás, que al principio deseaban el bien del mundo... han comprobado la miseria de los humanos. Se han dado cuenta de lo destructores que son... Ahora, querida, ha llegado el día en el que los Daserth y los Lensic deben enfrentarse por el mundo. Es tu deber tomar la decisión de si los humanos merecen continuar aquí, para seguir destruyendo el planeta que los acogió, o si deben desaparecer para evitar males mayores... Se que es una decisión difícil, pero debe ser tomada. Pronto, tus aliados vendrán... todos tus guerreros y el enfrentamiento no tendrá vuelta atrás.-Mientras hablaba la expresión de su cara nunca cambiaba, luego me tendió la mano.- Puedo mostrarte que no miento.

Sin decir nada, le tomé la mano.

De pronto todo se llenó de una luz muy fuerte, tanto que tuve que cerrar los ojos. El cuerpo me quemaba por dentro, protesté ligeramente pero luego noté como unas manos me sujetaban y me tendían en el suelo. Para cuando pude abrir los ojos, ya podía respirar con tranquilidad y solo me escocía suavemente la mano.
-Ahí están tus poderes.-Me susurró, estaba justo a mi lado.

Volteé la cara para mirarla, y me vi reflejada en su máscara. Una capa me ocultaba el rostro, y sólo asomban unos pálidos labios color violeta. No sentí curiosidad, no me destapé la cara. Bajo aquellas ropas, estaba yo, y eso bastaba.
Me levanté, temblorosa.
-¿Qué prueba esto?
-Extiende tu brazo y desea que todo esto se llene de luz.-Me incitó, mientras me levantaba el brazo derecho.

Eso hice. Y...funcionó. El pasillo enteró se llenó de un fulgor blanco. Me quedé muda, esperando a que el resplandor se dispase.
-Ves. Ese es tu poder.-Indicó, luego giró su cara hacia mi. Aunque no podía ver sus ojos sabía que me miraba.- Pronto podrás utilizarlo a la perfección y serás muy poderosa... Por eso... Debes tomar una decisión. Los humanos no han parado de hacer sufrir a esta tierra... ¿No crees que es hora de que el planeta descanse?-su tono finalmente sonó lastimero.
Mi sonrisa se volvió un poco más amplia.
-¿Si no hay humanos...qué será del mundo tal y como lo conocí? ¿Destruir todo lo que alguna vez tuvo un significado para mí? ¿El mundo donde me crié? ¿Eso quieres que haga?
-No, quiero que lo salves.-me tomó de las manos.- Si todo continuá así... el planeta se marchitará... todo morirá.
Después de unos segundos, retiré las manos.
-¿Dices esto a todos los demás?¿O soy la única que desconocía este...poder?
-Solo confio en ti. La líder de los Daserth es demasiado débil. Tú... eres la única que puede hacer que los humanos no lleven a todo el planeta a la destrucción.
Pensé en mi amada hermana, en mis conocidos, por los que no sentía más que una fría indiferencia.
-Debo pensar.
-Hazlo, sé que tomarás una sabia decisión.-Mientras decía todo eso, la luz que yo había hecho aparecer anteriormente comenzó a desaparecer. Tras decir la última palabra, ya no la sentí allí.

Cuando la luz se desvaneció del todo, no sentí el peso de la capa sobre mi cabeza; había vuelto a ser yo.
Como si nada hubiera pasado, cerré la puerta del edificio y me marché a mi casa. Ya no temía a los callejones oscuros, llenos de posibles criminales; llevaba la luz conmigo.
Y así fue, llegue hasta nuestra vivienda sin problemas, y allí vi la razón de por qué mi hermana no me había llamado.

Qué día agotador debes de haber tenído, hermanita.

Cubrí con una manta el cuerpo de Rena, que descansaba sobre el sofá, y me marché a mi cuarto.
Antes de dormirme, miré por la ventana, a la inmensidad de la ciudad. Apoyé la mano en el cristal y esta se iluminó un poco.

Tan...confusa.

//Out//Gracias a Lore por rolear ^^ ya os conozco a todos los de aqui asi que...*0* venga, otro rpg mas!//Out//



Kaori vió el Apocalipsis a las 2:02 p. m.

 

 
 

¡Bienvenidos/as al RPG Apocalipsis!

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-Personajes-

    ♠Daserth

    ♣Lensic

 

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-Créditos-

Idea y Diseño: Dark Lorena