26 enero 2007


 

-¡Mamá, cuidado con ese camión...! ¡¡¡MAMÁ!!!

Aunque intentamos esquivarlo, aquel camión nos arrolló, nos destrozó... Yo continué con vida, si a esto se le puede llamar vida... pero ella, mi madre... murió. Nunca se supo, extrañamente, que fue de aquel camión tan grande.


Desperté bruscamente, tanto que acabé en el suelo. Me dolía la cabeza y me masajeé las sienes, luego entrecerré los ojos y luego los dirigí hacia el reloj de mesilla: 7: 15 am. ... ... ¿¡Qué!? Me puse de pie de un salto y salí corriendo hacia el lavabo, me aseé y tras vestirme salí huyendo. El instituto me quedaba muy lejos, asi que tuve que ir en bicicleta hasta él. Cuando llegué entré corriendo a clase, no había llegado el profesor aún...
Suspiré y entré mientras me tranquilizaba, dejé mis cosas sobre mi mesa y miré hacia la primera fila. Allí, en medio de un circulo que lo formaban todas las chicas de mi clase(y otras que no había visto antes) estaba Tetsuya Kightley.. el "más" en todo. Pobre, me da pena, debe sentirse agobiada con todas esas encima...
-¡Eh, Gray!-Exclamó una de sus seguidoras mientras se me acercaba. Me limité a sentarme y mirarla.- Que no se vuelva a suceder, ¿eh?
-¿El qué?-pregunté, extrañada.
-¡Sacar la misma nota que Tetsuya Kightley!-Respondió, como si fuera evidente.
-La próxima vez sacaré una nota mejor.

Se indignó y fue corriendo como una niña mimada hacia sus amigas, refunfuñaron y al rato se fueron de la clase dejando al muchacho solo. Suspiré y le dije:
-Controlalas, por favor.- Ya me gustaría poder hacerlo-Hm... ¿Cuanto te apuestas que cuando entren por esa puerta todas irán a por mi?-Pregunté, mientras abría un libro tranquilamente.- No seas exagerada, tampoco es para tanto.
-¿Cuanto te apuestas?-repetí, mientras hojeaba el libro.
- El almuerzo de una semana
-Hecho.-Respondí, luego levanté la mirada y en ese momento la puerta del aula se abrió.

Al parecer aquel muchacho no sabía de que eran capaces sus fans, las cuales se me acercaron y rodearon mi mesa. Cerré el libro y lo dejé en mi mesa, luego las miré una por una.
-Te lo dije.-Respondí en alto, para que él me oyera, luego las miré.- ¿Me levanto o podéis echarme la bronca si estoy aquí sentada?
- Chicas ya es suficiente, dejad a Issy en paz. Esto no es ninguna competición de a ver que saca la nota más alta, y os diré una cosa me hubiera gustado que me superará la nota.
-¿Qué dices, Tetsuya?-Preguntó una, incrédula.
-¿Qué le has echo?-me espetó otra, mientras me zarandeaba patéticamente.
-Suéltame estúpida.-Respondí mientras me la quitaba de encima.
- No puedo aguantarlo más me voy, ya estoy harto - dijo mientras se levantaba y salía por la puerta de la clase
-¡Tetsuya!-Gritaron las chicas, luego se pusieron a lloriquear.
-Es que sois agobiantes.-Indiqué, cuando iba a ponerme en pie Tetsuya volvió a entrar seguido del profesor. Luego les susurré- MUY agobiantes....
- Tu ganas te debo el almuerzo de una semana - dijo mientras se volvia a sentar. Sonreí ampliamente, ya me ahorraba ese dinero para otros asuntos.

Las clases transcurrieron con cierta "normalidad", si no contamos las trece notas amenazantes que me llegaron del club de Fans "Tetsuya Te Queremos". Pero realmente me daba igual, lo importante es que me van a pegar el almuerzo durante una semana enterita. ¡Bien! Llegó por fin la hora del ansiado almuerzo, por el pasillo me coloqué al lado de Tetsuya.
-Hola.-Saludé mientras le miraba de reojo con una sonrisilla.
-¿No te dan miedo mis fans?
-Me dan exactamente igual.-Respondí.- Lo que me importa es que el almuerzo me va a salir gratis... Además, puedo defenderme de ellas.
- Bueno luego no me digas que no te avise, podria habértelo traído yo mismo. Ellas tienen una especie de norma de no acercarse a mí si no van en grupo, la verdad me dan miedo.
-Diles que te dejen en paz.-Espeté sin darme cuenta, luego le miré.- Pero de todas formas, yo no respeto sus normas. Son unas exageradas, tampoco eres para tanto...-al darme cuenta me tapé la boca.- Ups, perdón...
- No tranquila no importa, me alegra saber que hay chicas que no me ven como un trozo de carne solo ni por mis proezas en los estudios y deportes.
-Es que... tengo otras cosas con las que ocupar mi cabeza.-Respondí mientras fruncía el ceño justo entonces llegamos a la cafetería.

La mitad de las chicas que había me fulminaron con la mirada, la otra mitad no me había visto aún. Aún así, sonreí y miré a mi acompañante:
-¿Cómo las has embrujado así?
- A mi no me preguntes, yo no hice nada en especial. Fueron ellas las que empezaron a comportarse así
-Sí, claro.-espeté mientras lo empujaba hacia el mostrador.
- Tranquila ahora te lo compro. ¿Dime que quieres?
-Eso, eso, eso, eso, eso...-comencé a señalar cosas por cada "eso", luego le miré con cara angelical.- ¿vale?
- Vaya, para lo pequeña que eres comes bastante. Pero una promesa es una promesa.

Poco después, fuimos a una mesa con dos bandejas enteritas para mi... No obstante él no compró el dinero, se le acabó el dinero... Pero ahí fue, cuando todas sus fans se amontonaron y comenzaron a decir: "yo te invito, yo te invito, no te preocupes"... Yo comía mientras les miraba de reojo... No se como puede soportar algo así.
- Bueno esta vez las has revolucionado tú. Pero no me quiero imaginar que pasará mañana, son capaces de traerme obentos cada una.
-Pues mira mejor, así te ahorras el dinero.-respondí mientras continuaba comiendo. Miré una de las cosas para comer que me había comprado y se la tendí.- Toma.-luego miré a las chicas.- Ya tiene, adiós.

Se pusieron rojas de rabia, casi tanto como mi cabello, aún así les miré con una sonrisa y se marcharon mientras cuchicheaban.
- Gracias- dijo sonriendo
-De nada, pero tendrías que aprender a quitártelas de encima tú solito.
- Ya me gustaría verte en la misma situación que yo, no es tan fácil
-Les dices: Chicas, no me interesáis en absoluto. Adiós y que os vaya bien.-Respondí, mientras ponía su tono de voz. Luego me centré en la comida de nuevo.
- Mujer pero eso sería un poco duro, y como están aún serian capaces de suicidarse
-... claro, mejor que te estén acosando todos los días. ¿Y qué harás si alguna te pide que te cases con ella? ¿Aceptar para que no se muera de pena?
- No creo que eso suceda, todas sigan instrictamente el reglamento. Además tienen miedo de la presidenta del club.
-Pfff....-Continué comiendo, luego miré de reojo hacia la presidenta del club, me me fulminaba con su mirada. En ese momento la saludé con la mano.- Mira que mona.
- Que haces loca, no la provoques.

Pero ya erá demasiado tarde la presidenta y sus dos secretarias se levantaron y vinieron corriendo hacía nosotros cantando la canción oficial del club de fans de TTQ(Tetsu te queremos)
-... Dios....-refunfuñé, en ese momento comencé a reírme, no podía parar.- ¡¡¡Qué... qué pate... patéticas....!!!! JAJAJAJAJAJAJAAJAJ...
-¿¡Cómo que qué patéticas!?-Exclamó la presidenta, la cual me tomó por el cuello de la chaqueta.- ¡Retira eso, enana!
-Ena... enana dice... la muy patetica....-respondí mientras continuaba riendo.
-¡Ya es suficiente! - dijo Tetsuya gritando con cara seria. -Vámonos Issy aquí ya no tenemos nada que hacer.
-¿Tetsuya?-preguntó la presidenta, con la lagrimita en los ojos.
-No te preocupes hombre.-Respondí, en ese momento sujeté la muñeca de la presienta y tuvo que soltarme la chaqueta, le dolía.-Porque se van a portar bien... ¿verdad?
-...-Al principio no respondí, pero tras hacer más fuerza.- s... sí...
- Bueno así esta mejor, pero que no vuelva a pasar.
-¿Qué dices?-pregunté a la presidenta, sin soltarle.
-No.. no volverá a pasar... disculpa... disculpadnos...-La solté y se fue de la cafetería.
- No se como te lo podré agradecer eso.
-No te arrepientas de la apuesta.-respondí.
- No, jeje, claro que no y por lo que has hecho la subiría a una semana más.
-Anda, ¿sí?-pregunté, mirándole con los ojos como platos.
- Bueno si todos los días son como hoy acabaré arruinandome pero si.
-Gracias.-Luego señalé la comida que le había dado antes.- Come
- Nunca lo había provado antes, ¿que es?
-Hmp... Creo que es... lo que pone en el paquete...
-Jejee ¿me estás diciendo que solo lo cojiste porque yo invitaba?
-... sí...
- Jeje eres una chica muy extraña, Issy.
-Mejor di que tengo siempre mucha hambre y que cuando tengo que pagármelo yo no me da ni para un donut.
- Vaya, no lo sabia- dijo con cara sería
-Bah, es lo que toca.-Respondí, luego dejé la mirada fija en la mesa.
- A mi siempre me lo han dado todo mis padres, la verdad es que estoy cansado de que siempre me mimen tanto todos. Me gustaría ser libre alguna vez tener que hacer las cosas yo.
-Eso no es cómodo ni amable.-respondí sin mirarle.- Estás muy bien así, cuidado con lo que deseas.
-¿Por qué dices eso?
-Porque yo vivo sola y nadie me mima. No es agradable.
- ¿Como que vives sola?
-Mi madre... murió el año pasado por estas fechas.
- Vaya lo siento, no sabía nada.
-Ya hace mucho de eso.
- Lo has tenido que haber pasado mal.
-Es mejor no pensar en eso...
- Lo que te dije antes de que te moderaras en los almuerzos olvídalo, puedes pedir todo lo que te apetezca
-Iba a hacerlo de todas formas.-respondí sacándole la lengua.
- Jeje


Más tarde mientras iba al trabajo me quedé pensativa. No tenía ni idea de porqué diablos había vuelto a ser la "de antes" por un momento. Desde el accidente no soy igual pero creo que es algo normal. No obstante hoy volví a ser la de siempre, aunque no creo que dure demasiado este cambio. Tenía dos trabajos, uno en la biblioteca de la universidad que está en la otra punta de la ciudad y luego otro que está cerca de mi casa, justo en la tienda que se encuentra en la esquina.

Al llegar a la biblioteca saludé de pasada a todos y luego me dirigí hacia donde estaba Helena, la asistente de la biblioteca, no hablabamos nunca casi nada y en esta ocasión no fue distinto. Me indicó los libros que tenía que colocar y me dispuse a realizar mi trabajo. Aquellas instalaciones eran la envidia del resto de las universidades, pues poseian una gran cantidad de pasillos con infinitos libros. A veces resultaba agobiante.
Me disponía a realizar mi trabajo, cuando oí ruidos. Me agobié en un principio, una sensación extraña me recorría todo el cuerpo. No obstante, tras mirar a mi alrededor y darme cuenta de que no había nadie continué con mi trabajo. Pero los ruidos volvieron a escucharse, esta vez eran pasos muy lentos, que arrastraban algún tipo de tela con un tocado metálico. Apreté los dientes y continué colocando los libros. No obstante, una sensación extraña me invadió y se me cayó al suelo el libro que tenía entre mis manos. Me agaché a recogerlo y en ese momento levanté la vista, cual fue mi sorpresa al ver allí, delante de mi a una mujer de cabello muy largo y negro, vestida de blanco y tenía una especie de artilugio metálico que le cubría el rostro. Algo que no supe adivinar que era le salía de la espalda, además un aura purpura cubría el suelo donde ella se encontraba. Me sobresalté, por lo que me herguí y me quedé mirandola fijamente. No podía verle los ojos, pero sabía que estaba observandome.
-Qu....-no pude hablar en un momento, aquella atmosféra creada por ella me cohibía bastante.- ¿Quién eres?

El tono me salió tranquilo... me sorprendí a mi misma y sonreí. Se intentó acercar a mi avanzando, pero yo retrocedí y ella se detuvo en ese momento. Comprendía que no me fiaba de ella y lo mejor era que se mantuviera a distancia.
-Soy la Hechicera Jhanrien, vengo a buscarte, Líder de los Daserth.
-¿Líder de quién?-Pregunté, luego reí.- Creo que se equivoca.
-No lo hago.-Fue seca, tajante, estaba muy segura de lo que decía.
-Sí lo hace, yo no soy lider de..... los que sean.

Intentó acercarse de nuevo, retrocedí. Pero esta vez no se detuvo y continuó andando hasta que me arrinconó contra la pared. La miré con los ojos muy abiertos, ahora que me tenía acorralada no podía hacer nada. Todo en ella me causaba una extraña sensación, algo muy parecido a la desconfianza, pero sabía perfectamente que no podía echar a correr y escapar.
-Hace muchos años, 500 exactamente, dos organizaciones decidieron hacer un pacto. Ellos eran los Lensic y los Daserth, tú eres la lider de estos últimos, tú eres la señora de la oscuridad. Pero eso es otro tema que discutiremos más tarde. El trato era darle un tiempo a los humanos para comprobar si realmente eran capaces de evolucionar sin destruirlo todo a su paso, ni a si mismo. El tiempo ha terminado, y los humanos no han causado más que desgracias. Por eso, es ahora el momento el que tienes que tomar una gran decisión... Luchar para acabar con el reino de terror de los humanos o... luchar, en vano, para que los humanos reciban una segunda oportunidad. Tú eliges, pero... recuerda que has sufrido en tu propia carne la miseria de los humanos, su crueldad... Piensa que los humanos no han parado de destruir desde que fueron creados y a este paso... acabarán con todo lo que existe. ¿Tú.... deseas eso?

Mientras hablaba yo la miraba, su rostro jamás cambiaba la expresión. Aparentaba tan... tranquila. Tan segura. Tan autoritaria... Desperté de pronto, justo cuando sus frías manos tocaron mi brazo derecho. Noté algo extraño, como un dolor, y me desplomé. Notaba una presión en el pecho, me faltaba el aire... no podía... no podía respirar. Levanté la mirada por un momento, allí continuaba, impasible.
-Ahora comprobarás que todo lo que te digo es cierto.-Me indicó, mientras se agachaba para mirarme.
-...me... ahogo...-refunfuñé, luego cerré los ojos con fuerza puesto que la sensación aumentaba.

*************
Pronto todo terminó, me senté en el suelo y miré a mi alrededor. Aquella mujer comenzaba a recorrer el pasillo, lentamente, haciendo el mismo sonido que hizo cuando llego. Entrecerré los ojos, ahora cuando la miraba solamente sentía indiferencia. Entonces dijo:
-Decídelo. Pronto llegará la hora de luchar contra los Lensic, sea como sea, estareis en bandos distintos de todas formas. Pues su lider... siempre elegirá lo contrario que tú.
Desapareció de mi vista mientras andaba, agaché la cabeza y mi cabello cayó delante de mis ojos. Quedé helada... era... blanco... Me puse en pie con rapidez, ahora era más alta... pero... ¿qué diablos? Comenzaba a creerme la historieta de esa maldita hechicera... Me miré las manos y la ropa, ahora llevaba un extraño vestido azul...
-Vale...-susurré.- No pasa nada... esto es una broma, o en el peor de los casos me han drogado.
Recorrí los pasillos para ir al lavabo... Al principio, fui lentamente... pero no duré andando mucho tiempo y me eché a correr. Al llegar allí me miré al espejo: pelo blanco, ojos azules... me apoyé en la pared mientras continuaba mirándome al espejo atónita...
-es... una.... broma....-susurré.
En vez de tener miedo, no pude evitar mirarme al espejo... me acerqué lentamente, aquella no era yo. No podía ser yo. Puse la mano sobre el espejo y de pronto una sensación de ira se apoderó de mi, fue por eso por lo que cerré el puño y unas sombras extrañas estallaron por completo el cristal. No había ningún trozo en el que pudiese verme reflejada...
-Será mejor que... me vaya a casa...-susurré mientras salía.
-¡Issy!-Me llamó una de mis compañeras de trabajo,no... no recordaba su nombre. Pero me había llamado Issy, ¿a caso había vuelto a mi apariencia real? Miré mi pelo, sí, ya era rojo... al fin...- ¿A dónde vas?
-Di que... di que me encuentro mal.-Responí, mientras caminaba hacia la salida.- Di que todo me da vueltas.
Mientras regresaba a casa, notaba que alguien me perseguía. No paraba de mirar a mis espaldas, pero nunca encontraba a nadie. Este asunto, el hecho de haber cambiado de apriencia, el hecho de que aquella mujer apareciese... todo me desconcierta. Me duele la cabeza. Entré en mi casa y cerré con llave, luego me dejé caer hasta sentarme en el suelo. Me dolían los músculos... como ocurría desde el accidente.
-Hola Guapa...-Oí de pronto.



Maddy vió el Apocalipsis a las 2:45 p. m.

 

 
 

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- Historia - Join & Rules - Fan Fics and Arts - Agradecimientos -

 

-Personajes-

    ♠Daserth

    ♣Lensic

 

-Tag Board-


 

-Créditos-

Idea y Diseño: Dark Lorena