28 enero 2007
-¡El siguiente! -Gritó una voz femenina desde dentro de la consulta.
Un hombre pelirrojo, no demasiado alto, se levantó en la sala de espera y se dirigió a la consulta. Iba con su gran bolsa negra en el costado y vestía ropas marrones y un sombrero muy raro coronado con unas gafas de aviador. Llamó a la puerta y la abrió sin esperar respuesta.
El interior de la consulta se veía muy pulcra, de un blanco brillante que llegaba a dañar a la vista, un poco hipócrita para un hospital. Junto a la camilla, había una chica pequeñita. No bajita, sino toda ella menudita, como si fuera una especie de hada. Tenía el cabello corto y castaño, y los ojos del mismo color. Al verle, sonrió ligeramente y le invitó a sentarse sobre la camilla.
-¿Qué le ocurre? -Preguntó- ¿Tiene ficha en este hospital?
-Me temo que no -dijo, sentándose donde le indicó al tiempo que se deshacía de la mochila y la dejaba a un lado-. No soy de esta ciudad. Vengo para que me eche un vistazo a una herida, no está bien curada y me da miedo que se haya infectado -fue quitándose poco a poco la chaqueta y la camiseta, dejándo al descubierto la parte alta de su torso y mostrando un gran corte, bastante profundo, en su espalda, a la altura del hombro derecho.
-De acuerdo -la chica pareció palidecer- cuando terminemos, le abriremos una. ¿Cómo se ha hecho la herida? No se preocupe, en seguida se la coseré.
La chica cogió unos cuantos utensilios de un armarito y comenzó a pasar un algodón con yodo por encima de la herida.
-¿Cómo se la ha hecho? -Repitió mientras tragaba saliva.
-La verdad es que no lo recuerdo. Trabajo con muchas máquinas, así que supongo que debí cortarme con alguna por accidente o algo así -dijo llevándose la mano izquierda a la cabeza y riéndose.
-Quizás esto le duela -comentó mientras introdujo la aguja en la herida y comenzó a coser.
El hombre cerró los ojos con fuerza y sonrió, tratando de contener el dolor, aunque no pudo evitar quejarse cada vez que la aguja volvía a atravesar su piel.
-De acuerdo -acabó diciendo al final la doctora. Se puso frente a él y le miró a los ojos- voy a intentar calmarle el dolor ¿vale? Voy a enfriarle la herida. Quizás le queme un poco.
Y, soplándose discretamente el dedo, lo pasó suavemente sobre el corte ya cosido, para anestesiarlo durante unas horas.
Con aquello, el muchacho sintió una extraña sensación, algo que no sabía explicar. Era realmente frío, congelador, pero calmaba. Ya no notaba en absoluto la aguja en su piel, ni le producía daño alguno.
-Es realmente increíble, ¿qué ha hecho?
-Un pequeño truco que me enseñaron en la escuela -repuso ella con misterio, mientras le vendaba la herida, pasándole las vendas por debajo del brazo y del hombro.
Cuando terminó, le indicó que se vistiera y se sentara frente a ella, en una silla frente a una mesa donde había un ordenador y varios bolis.
Se puso su ropa, recogió su bolsa y se sentó en aquella silla, a la espera.
-Bien, ahora le abriremos una ficha que... oh, vaya -se dio cuenta de que la tecla que había presionado, se había congelado hasta parecer un pequeño cubito de hielo.-Ya... me han vuelto... a gastar... la bromita -dijo, pálida y sonriendo nerviosamente.
-No se preocupe -dijo levantándose-. En realidad no necesito ficha, no creo que vuelva a pasar por este hospital. Simplemente estaba de paso en la ciudad. No tiene importancia, de veras.
-Pero necesita que le quiten los puntos... -se levantó también- escuche, esa herida es demasiado "limpia" por haberla hecho una máquina. Es una herida de arma blanca, me veo obligada a llamar a la policía.
-Las máquinas con las que trabajo con afiladoras. Hay cientos de armas blancas en la fábrica, es normal que sea una herida de arma blanca -dijo sonriendo al tiempo que pensaba: "excusa número seis".
-... -La doctora no supo qué responder, sólo cuando el hombre se despidió y comenzó a andar hacia la puerta, le cogió por el brazo, dándose cuenta, aterrorizada, de que le había congelado la manga de la chaqueta.
-¿Pero qué . . . ? -hizo una breve pausa durante la que ambos se miraron fijamente. Luego, se echó la mano a la cabeza y volviendo a reirse, continuó- Deberían arreglar el aire acondicionado, este frío parece que congela lo que sea.
Le dedicó una última sonrisa a la joven doctora y salió por la puerta, silbando alegremente.
Will se miró la mano derecha y, maldiciéndose interiormente, sopló sobre sus dedos para hacer que recuperaran la normalidad.
-¿Cómo es que ha reaccionado así? -Pensó, mientras se sentaba sobre la camilla- Es... como si no le sorprendiera, como si fuera lo más normal... es... es... ¡No!
La chica se levantó rápidamente y salió por la puerta, corriendo. No le vio.
-Era un Lensic, estoy segura... ahora me ha localizado... maldita sea.
De pronto, recordó toda aquella sangre, la carne rosada completamente abierta y la aguja penetrando en ella. Soltó un gemido y corrió hacia el baño para vomitar su desayuno.
OUT//Wii xD primera impresión molona xD por lo menos Will ya sabe su punto débil, le da una patada en la herida y punto xD//
¡Bienvenidos/as al RPG Apocalipsis!
- Historia - Join & Rules - Fan Fics and Arts - Agradecimientos -
-Personajes-
♠Daserth
-Créditos-
Idea y Diseño: Dark Lorena