17 febrero 2007
-No voy a esperar más, llevo toda mi vida deseando que este momento llegue y no voy a dejar que la manipulen.
-¿Y como piensas encontrarla, listillo?
-Tú sabes una manera. Lo leí en el libro ese que guardas en el desván, debajo de esas revistas que...
-... sabía que acabarías por verlas todas algún día...
-En realidad no me hacen falta las revistas, pero...
Fue una conversación un tanto curiosa, pero tras continuar discutiendo un rato más sobre mi estado de salud y su colección de revistas porno, acabé por tomar el libro y leer todo lo que me convenía. Al parecer yo podía "sentir" a mi líder. Entrecerré los ojos con ironía mientras caminaba hacia mi moto. "Sentir"... ¿qué? ¿Un cosquilleo? ¿Mariposas? ... Estuve apunto de destruir el libro cuando me vi un hechizo que me podía llevar hasta la ciudad donde ella se encontraba. Por aquellas horas, cuando leí dicho hechizo, ya era de noche. Ella se encontraba muy lejos de mi, así que tras llevar a cabo los pasos del hechizo en el libro apareció un mapa donde la ciudad en cuestión emitía un extraño fulgor. No dudé y me marché.
Estuve más de doce horas conduciendo en la moto, cierto es que tuve que parar a repostar, pero no duré demasiado. Tenía prisa, mucha prisa... Por el camino me acordé de mi trabajo y sonreí irónicamente... Luego pensé en pedir un traslado...
Llegué a aquella nueva ciudad. Recordé lo de "sentir" a mi líder. Me esforcé... Pero no me sirvió de nada así que di un acelerón. No obstante, en ese momento miré hacia delante y vi a una chica. La esquivé, pero la moto perdió el control y me caí. Me deslicé unos metros en la carretera y luego me quedé tendido allí, mirando al cielo oscuro.
Otra joven quizás habría gritado, se habría encogido o al menos habría temblado, pero ésta no. Simplemente abrió mucho los ojos, sin moverse del sitio. Luego se acercó a mí despacio. Me puso dos dedos cálidos en el cuello, buscando mi pulso.
-Estoy vivo.-Espeté, luego la miré de reojo.
Ella retiró la mano.
-Por favor, no te muevas. Llamaré a una ambulancia.
-Estoy bien, en serio.-Respondí, comprobé que así era y luego me senté.- ¿Y tú? ¿Cómo estás? ¿Te he herido?
-Ni siquiera me has rozado-dijo, y sonrió suavemente-.No te preocupes.
Me puse en pie, era casi tan alta como yo, con pelo largo y azul con ojos a juego. Miré mi reloj, era muy tarde. Conocía a los humanos y sabía que no era buena idea que una chica como ella estuviera sola, no porque no supiera defenderse sino porque las ratas que vivían en aquel mundo eran capaces de todo. Entrecerré los ojos, el odio volvía a invadirme. No obstante, sonreí amablemente.
-Es muy peligroso estar a estas horas por la calle.-indiqué.
-¿Eso crees?-sonrió de nuevo, casi parecía divertida.
-Sí.-Miré a mi alrededor.- Podría haber algún pervertido por ahí...
Yo, por ejemplo...
Pero realmente yo sería el menor de sus problemas ahora mismo. Porque si no la atropellé no le haré nada. Quedé pensativo, luego volví a mirarla.
-¿Vives cerca? Si quieres te llevo.-pregunté, con tal tono que parecía haberle dado los buenos días.
La sonrisa de la muchacha se apagó.
-No, gracias, no hace falta. Es muy cerca-me miró, analizándome-.Insisto, deberías acudir al hospital...
Oí ruidos a mi espalda, miré hacia allí de reojo. ¿Otra vez la mutante del día anterior o quizá uno nuevo? No lo sabía, pero no iba a poder pelear a gusto si ella estaba allí. Asentí, dándole toda la razón.
-Iré dentro de un rato. Creo que deberías marcharte ya, es muy tarde.-apreté el puño izquierdo.
Asintió.
-Es cierto. Buenas noches-me deseó monótonamente, y se alejó unos pasos, pero una sombra enorme apareció frente a ella, cortándole el paso.
-¿A donde te crees que...?-preguntó el tipo, era muy ancho y parecía estar pecho de piedra.
Le interrumpí, colocándome delante de ella ya transformado. Utilicé mis poderes y aunque me costó bastante, al final acabó siendo despedido por los aires. No obstante, no había acabado con él. Aún no. De todas formas... ¿qué hacia yo defendiendo a una humana? La miré de reojo.
-Márchate.-le ordené.
Ahora la chica parecía haber reaccionado. Una gota de sudor frío se deslizaba por su rostro, y parpadeaba con rapidez.
-¿Entonces no era una mentira, después de todo?-se preguntó.
-¿hum?-pregunté, pero en ese momento me di cuenta de que aquel ser asqueroso iba corriendo hacia nosotros.
La aparté y pateé a aquel mutante, y cayó de boca al suelo. Luego, creé un tornado que lo mareó por unos minutos pero no iba a conseguir acabar con él de aquella manera. Me dolía la herida, sonreí y volví a mirarla de nuevo, repitiendo lo mismo que antes:
-Márchate.
Me sonrió misteriosamente.
-¿A dónde?¿Acaso no ves que me persigue a mí?
-Podré... -la miré de reojo.- ¿a ti?
Ahora se dirigió el gigante de piedra.
-Somos dos, ¿por qué no te vas? No puedes ganar-sugirió. Aunque lo decía con demasiada seguridad.
Con esas palabras al parecer solo consiguió enfurecer aún más al mutante, que comenzó a avanzar hacia nosotros. Utilicé mis poderes para que no pudiera alcanzarnos y luego la miré de reojo. ¿Quién era ella? ¿Daserth o Lensic? Estaba muy ocupado para ver si "sentía" algo. Estúpido libro...
-Qué absurdo-murmuró, luego me miró-¿Nos vamos?
-¿Hu? ¿No ves que quien le está deteniendo para que no camine soy yo?-pregunté.- Si paro hará tortilla contigo.
-¿Y qué piensas hacer?-me preguntó con tranquilidad.
-¿Cargarmelo?-pregunté, con ironía mientras arqueaba la ceja.
-¿No hay otra forma?
-Estos mutantes tienen la mala costumbre de no parar hasta que acabas con ellos.-Me encogí de hombros y miré a la criatura, que intentaba avanzar aún, en vano.-
-Entonces-la peliazul sonrió-.Está bien.
Sin duda... era una chica... ¿extraña? Creo que con esa palabra me quedaría corto.
Con mis poderes tan solo no iba a conseguir mucho con aquella extraña criatura, asi que me quité la mochila mientras aún con mi viento lo apartaba de nosotros. Abrí la maleta, saqué unos frascos le hice un gesto a la chica, para que se hiciera hacia atrás.
-Apartate un poco por favor, la reacción química será un poco fuerte.-Le indiqué.
Me obedeció al instante.
Dejé de detenerlo con el viento, pronto estuvo pocos metros frente de mi y cuanto estuvo lo suficientemente cerca le lancé el contenido de uno de los frascos. Me miró intrigado y luego le lancé el otro. Gritó agónico por unos segundos, luego sonreí levemente y le susurré:
-Boom.
Estalló y sus restos comenzaron a caer desde el cielo. Me giré lentamente y mis ojos quedaron clavados en ella.
-Así que venía a por ti.-indiqué.
La joven miró hacia arriba casualmente, como si observara llover. Luego se refugió bajo un arbol.
-Así es.
Volví a la normalidad y quedé delante de ella, una viscera rocosa cayó delante de mis pies. Por un momento me vi tentando a patearla, no obstante no era momento para aquella clase de estupideces. Mis ojos quedaron delante de la muchacha, ahora quedaba saber "qué" era ella. Al verla no percibí nada, por lo que creí que era humana. Pero ahora... lo dudo. ¿Daserth? No puede ser, si lo fuera lo habría notado aunque no tuviese aún sus poderes y la habría matado. ...
-¿Lensic?-pregunté.
-Sí.
-Entonces no estoy tan perdido como creo.-Indiqué.- Tú ya has visto mi poder. ¿Podría saber el tuyo?
-Mi poder es el de la luz, o eso dicen-murmuró, sin mirarme.
-...l... ¿luz? -pregunté, incrédulo. ... casi atropello... a la jefa... ¡Mierda, Vash!.- ... Mi nombre es Vash.
-Helena-me respondió inclinando la cabeza, después echó a caminar-¿Te importa acompañarme? Tú mismo lo has dicho: es muy tarde para estar aquí.
-Hum... ¿A donde vamos?
-Te diré por donde debes ir-aseguró, acercándose a mi moto.
Estuve apunto de hacer la gracia, pero recordé que el asunto era serio así que asentí en silencio mientras me acercaba a ella. Le tendí mi casco y me subí a la moto, la arranqué y le indiqué que subiera. Luego me mantuve esperando ordenes. Mira, igual que en la comisaría al principio... con aquella Comisaria que... ... Vash, no es momento para estar pensando en eso... Sacudí la cabeza un par de veces y la miré de reojo.
Tras seguir sus indicaciones, paramos frente a un....Hotel.
-Es aquí-dijo quitándose el casco y sacudiendo la larga melena azul acto seguido.
Un hotel.
...
...
Deja la mente en blanco, Vash. Deja la mente en blanco, Vash... Deja la mente en blanco, Vash...
Me bajé de la moto repitiendome eso en mi cabeza por lo menos veinte veces, no iba a hacer tener ideas precipitadas. Volví a mirar las letras brillates de la fachada y no pude evitar una sonrisilla, no obstante volví a tener una mueca seria.
Antes de entrar al edificio, Helena se giró y me sonrió.
-Te agradeceré lo que has hecho por mí antes-dijo gentilmente, luego entró.
-...Como quieras.-respondí mientras la seguía, luego pensé.- No creí que fuera de "esas"...
Tras pedir una habitación volvió con la llave entre las manos:
-¿Vamos?
-Vamos, vamos...-respondí, luego la miré disimuladamente.
Entramos a la habitación, pequeña pero bien amuebla, con un sillón y una única cama entre otras cosas. Helena colgó alegremente su abrigo en un perchero, luego se giró hacia mí.
-¿Qué te parece?
-Está bien.-Dije, me quité la chaqueta y la coloqué en el perchero también.
Miré a Helena fijamente. Lo cierto es que no estaba nada mal... No era mi "estilo" aunque muchos podrían preguntar a continuación ¿¡Cual es tu estilo, capullo mentiroso!? Eso lo preguntarían todos aquellos a los que le he quitado la novia, y yo reiría como un tonto y luego los mandaría a la mierda. Estuve fantaseando por un momento, pero luego volví a la realidad.
-¡Me alegro!-exclamó, dándome la llave-.Parece que vienes de lejos, así que creo que lo mejor es que te quedes aquí. Estas algo herido y cansado, ¿verdad? Además...tengo cosas que preguntarte.
-Ah... jajajajaja...-me eché a reir y luego me senté sobre el sofá, luego suspiré decepcionado.- Así que era eso...
-¿Hmm?-me miró interrogante-¿Querías algo distinto, Vash?
-Oh no.-negué con la cabeza, aún riéndome. Poco después me calmé y la miré de reojo.- ¿Qué querías preguntar?
-Verás...
Out: ... Gracias a Kaoo!! xDDD seguimos en su postiii!! lalalal xDD
¡Bienvenidos/as al RPG Apocalipsis!
- Historia - Join & Rules - Fan Fics and Arts - Agradecimientos -
-Personajes-
♠Daserth
-Créditos-
Idea y Diseño: Dark Lorena