17 febrero 2007


 

Tenía la sensación de que el cuerpo se me iba a partir, pero al oir aquellas palabras me quedé gélida, quieta, no dije absolutamente nada. Quizá fueran mi imaginación y no había nadie en mi apartamento, pero oí risas delante de mi y luego unos pasos. Para cuando quise darme cuenta un tipo de pelo naranja y corto me cogió por el cuello, levantándome hasta dejarme de pie. Comenzó a ahogarme, era fuerte, muy fuerte por lo que en poco tiempo el oxígeno que faltaba y como acto reflejo coloqué mis manos sobre las suyas, intentando zafarme.
¿Por qué? Pensé, aquel día me habían ocurrido tantas cosas que yo… creí estar soñando. Cerré los ojos con fuerza, ya no tenía voluntad sobre mi cuerpo pero de pronto noté un fulgor en mi pecho y al abrir los ojos tenía el pelo blanco, de nuevo, e incluso era más alta. Pateé el tipo, lo alejé de mí y encendí la luz. Tenía el cabello naranja, bastante encrespado, unos ojos verdes como los de un gato y una sonrisa pícara.
Se me lanzó encima con una agilidad increíble, parecía una fiera. Pero justo poco antes de que estuviera sobre mí unas sombras lo interceptaron, rodearon y apartaron de mi. Él gritó, histérico, yo permanecí mirándole fijamente. Sabía que aquellas tinieblas me obedecían solo a mi, con un solo pensamiento ya hacían mis deseos. Pensé en que lo quitaran de mi vista y de pronto vi como aquellas sombras lo comenzaban a ahogar y luego lo arrojaron por la ventana. No quise saber que había pasado con él, simplemente me dejé caer mientras mi cabello, ya rojo, me cubría la cara.

Quedé dormida allí sentada, apoyada en la pared… Por la mañana desperté por un portazo de un vecino. Me sobresalté y rápidamente me puse en pie. Me dolía la cabeza y aún deseaba pensar que todo lo que había vivido el día anterior había sido un sueño, un estúpido sueño por ver demasiada televisión…

Decidí no pensar más en eso de las organizaciones, en que mi pelo se volvía blanco y que acababa controlando sombras. En que un tipo parecido aun gato me atacó y una tipa extraña me visitó en la biblioteca. Iba a ir al instituto e iba a ser una chica normal… Al llegar al centro fui directa a mi clase, me senté en mi lugar y vi que las seguidoras de Tetsuya no paraban quietas, iban de un lado a otro como locas. Al final las clases empezaron y ellas tuvieron que entrar, sin él. Vaya, ¿Se estaba escaqueando para no pagarme el almuerzo? Fruncí el ceño mientras entrecerraba los ojos, debía de ir a buscarlo. De pronto, en mitad de la clase, noté algo extraño. Un escalofrío. Miré a mi alrededor alarmada, no obstante, luego agaché la cabeza mientras mantenía la mirada fija en el libro. Finalmente no apareció en toda la jornada escolar, gruñí, no pude almorzar porque no llevaba dinero suficiente…
-Se va a enterar el tipo este…-pensé, en la hora del almuerzo.

Acabaron las clases, las seguidoras de Tetsuya no paraban de hablar, lloriquear y ponerse en lo peor. Incluso una pensó en que pudo atropellarle un camión en su camino hacia el instituto, planeaban ir a buscarlo al día siguiente. Comencé a caminar, pensando ir a la casa para echarle la bronca. Mientras andaba me di cuenta de algo, no sabía donde era su casa.
Reí irónicamente mientras andaba con la cabeza gacha, vaya despiste… Finalmente saqué el anuario del año anterior, lo tenía como agenda y era muy útil. Al ser Tetsuya “el mejor en todo”, me aparecía su dirección. Así que me dirigí hacia allí, a medida que andaba me sentía cada vez más inquieta, algo no iba bien con aquel chico. Finalmente llegué a su casa, era muy grande, oí ruidos extraños así que pasé de llamar al timbre. Entré por una de las puertas y el salón gigantesco de la casa vi a un tipo con el pelo marrón claro y ojos amarillos, hablaba con una tiparraca muy extraña que estaba delante de él. Digo tiparraca porque tenía alas, era una arpía en el sentido mitológico de la palabra.
-Otra vez no...-musité, pero fue lo suficientemente alto como para que me oyeran.
- ¿Issy que haces aquí?- dijo el chico sorprendido al verme
-¿Me conoces?-pregunté, pero mis ojos fueron de nuevo a la mujer-pájaro.
-Entrometida...-musitó, luego entrecerró los ojos y pareció darse cuenta de algo.- T...tú...
- Ella no tiene nada que ver con todo esto, déjala marchar.
-¡Eso es lo que tu te crees!-Espetó aquella mujer, luego me fulminó con la mirada y se me intentó echar encima.

La esquivé como pude y corrí hacia aquel chico, no lo conocía pero... Me giré de nuevo hacia la mujer. Tenía el ceño fruncido y me enseñaba sus garras, amenazante. Debía... ¿Utilizar mis "poderes"? Pero no sabía como hacerlo, simplemente "sucedía" cuando estaba en peligro. Entrecerré los ojos, frustrada, luego miré de reojo a aquel tipo tan extraño.
-¿Tú quien eres?-le pregunté, luego mis ojos regresaron a la arpía y nos miraba, esperando el mejor momento para atacar.
- Yo soy... - no le dio tiempo de acabar de hablar ya que la arpía ya volvía a estar encima nuestro

Le agarré del brazo y eché a correr, empujándolo. Por un momento tuve delante el rostro de la arpía, le pateé para alejarla de nosotros y conseguimos salir afuera. Me apoyé en la pared cercana a la puerta y miré al muchacho con el ceño fruncido. ¿Qué tendría que ver él con el "royo" de los Daserth y los Lensic?
-¡Diablos, transfórmate ya!-Pensé mientras cerraba los ojos, pero no lo conseguía.
- Ahora que está distraída huye, ya me encargaré yo de ella. Y de Tetsuya no debes de preocuparte el está bien. - dijo poniéndose en posición de ataque creando una bola de fuego en su mano derecha

Para cuando quise darme cuenta estaban peleando, yo me quedé quieta. No iba a huir, quería pelear... Al parecer yo tenía algo de responsabilidad en todo lo que iba a suceder de ahora en adelante. Pero... ¿Aquel muchacho de que bando era? ¿Lensic? ¿Daserth? Fuera como fuese, tenía que tomar cartas en el asunto. Agaché la cabeza y de pronto todo comenzó a ponerse oscuro, al abrir los ojos noté que mi cabello había cambiado y que todo estaba cubierto por una niebla negra. La arpía se sobresaltó, tenía al muchacho cogido por el cuello y él había hecho aparecer una bola de fuego.
-¿Puedo jugar?-pregunté, extrañamente me sentía eufórica a pesar de la situación.
- Tú también puedes transformarte… - dijo el chico sorprendido
-Sí, pero me cuesta.-Respondí, tras eso hice un gesto y unas sombras cubrieron por completo a la mujer, apartándola de él.

El chico aprovechando que la arpía no podía moverse le lanzó una bola de fuego acabando con ella
- Gracias por la ayuda - dijo el chico con una sonrisa
-De nada.-Lentamente la luz regresó al lugar, haciendo que todo fuera como antes. No obstante yo continuaba allí, con mi nuevo pelo blanco. Sin duda, la transformación me daba problemas.
- ¿Y a que has venido aquí?- Pregunto él
-No suelo responder a las preguntas de alguien que no me ha dicho quien es, aún..-Respondí, luego le miré de reojo
- Bueno antes no sabía cómo explicártelo pero al ver que tu también puedes transformarte no le veo motivo el no decírtelo. Soy Tetsuya

Le miré fijamente, luego suspiré y me dejé caer. Quedé sentada en el suelo.
-¿A qué organización se supone que perteneces?-pregunté.
- Pues por lo que me explico mi abuelo antes de que fuera atacado por uno de esos mutantes soy un Daserth. ¿Y tú de cual eres?
-Daserth... Controlo la oscuridad.
-Vaya, así que tú también eres una Daserth. Mi abuelo me dijo que la jefa de los Daserth era una mujer, podrías ser tú. No, jeje… que cosas pienso yo también…

Me mantuve en silencio.
Yo sí era la jefa de los Daserth, pero conmigo solo perderían. Yo no sería capaz de guiarles a ninguna parte. Aquella mujer tan extraña con la que me encontré en la biblioteca no hizo más que confundirme y ahora estaba metida en medio de una pelea de la cual no sabía salir. No tenía ni idea tampoco de lo que iba a hacer aquel día, no obstante, prefería no pensar en ello. Me coloqué en pie y le miré de reojo.
-Esto es una mierda.
- ¿A que te refieres? - preguntó sorprendido
-¿Qué sabes de los Daserth y los Lensic?
- Creo que lo mínimo, vamos que tenemos que decidir el futuro del planeta teniendo una lucha contra ellos. Pero por lo visto del vando que estaremos será decisión de nuestra jefa.
-¿Y qué pasa si la jefa no tiene ni idea de lo que hacer? ¿Si no sabe elegir? ¿Si elige mal? ¿Si lidera mal?
- Ese no es nuetro problema, nos han metido en esta lucha de golpe, así que ahora como vayan las cosas no importan mucho. Sea la elección que sea la que tome nuestra jefa yo la seguiré.
-No deberías confiar así en nadie.-Respondí, luego volví al fin a la realidad. Miré el reloj.- ...Me voy.
- ¿A caso tienes miedo?
-No tengo miedo.-Luego me giré y comencé a caminar para irme.- Pero no me fio de cualquiera, ni siquiera de mi misma.
- Sería un problema tener una jefa que pensará así, pero bueno si necesitará ayuda como ya dije antes por mi parte la tendría.
-...-le miré de reojo.- Adiós.

Tras eso, me marché de allí y eché a correr. Si no me daba prisa llegaría tarde a la biblioteca y encima de que el día anterior me fui antes... solo me faltaba llegar tarde para que me despidieran.

Out: Thnks a mister Kike xDD



Maddy vió el Apocalipsis a las 5:12 p. m.

 

 
 

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-Personajes-

    ♠Daserth

    ♣Lensic

 

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-Créditos-

Idea y Diseño: Dark Lorena