30 julio 2008


 

Esa fue la primera noche que dormí alejada de mi padre, y sin Ali. ¿Tendría que estar lejos de ella muchos días más? No pude dormir... ¿y si le había pasado algo?

Cuando oí pasos de mi nueva “madre” me levanté y le dije que me iría al hospital. No se quejó. Entendía que estuviera preocupada por mi hermana, y me dijo que pasaría más tarde, que tenía trabajo que hacer ahora.

En el hospital fui hacia la habitación de Ali... pero no estaba. Quizás la estuvieran operando... Esperé sentada al lado de la puerta.

Media hora...
Una hora...
Dos horas...
Tres...
Y decidí preguntarle a una enfermera... su expresión fue... extraña.
- Tú eres...¿su hermano? –me confundieron con un chico...
- Sí, su hermana.
- Pues verás... –la enfermera puso una mano en mi hombro y se agachó hasta que sus ojos estuvieron a la misma altura que los míos. - Me cuesta decírtelo pero...
- Pero ¿qué?
- Ha muerto.


Ha muerto. Muerta. Ali. Después de todo este tiempo...¿cómo? ¿Por qué? La pequeña luz de esperanza que tenía se esfumó con dos palabras. Ahora ya no podría vivir... Ali... lo era todo para mí... Nunca me he separado de ella... No sabría vivir sin ella. Yo también tendría que morirme pronto, ¿verdad? No nos pueden separar así... el destino no puede hacernos esto.

- Es una broma, ¿no? –pregunté. Pero la enfermera me miró a los ojos.
- No. Está muerta.

Pues sí, el destino podía hacernos esto. Viví una pesadilla; después, durante un día, un sueño; y ahora he vuelto al principio. Pero sin mi ángel. Porque mi ángel ha muerto. Ahora sólo tenía que esperar el día de mi muerte. Y nada más. Si no llegaba... yo misma le haría llegar. Me daba igual.
Inconscientemente, salí del hospital, la enfermera seguía hablando detrás de mí, pero no la oía.

Muerta...

Espero que los mutantes de ayer me hagan estar junto a ella. Por eso, quizás, volví al sitio del día anterior. “Debes morir” me dijo. Pues tenía razón.
Me senté. Por más triste que estuviera, no podía llorar. Ali... tú no has podido vivir mi sueño.

Estaba mirando hacia la pared del callejón delante de mí. No pasaba casi nadie... Una mujer con sus niños, un chico de pelo azul... éste paseaba, pero de repente se paró, me miró y vino hacia mí.
Era Vash.

Me miró fijamente con sus ojos y luego se agachó hasta quedar justo delante de mí.
- Ey -Susurró.
Yo también le miré, pero desvié la vista. No tenía ganas de hablar con nadie.
- Hola.
Colocó su mano sobre mi cabeza, suavemente, luego se sentó a mi lado. Creí que iba a preguntarme qué me pasaba, pero no lo hizo. Se mantuvo en silencio mirando hacia delante, como esperando a que yo hablase cuando quisiera, cuando lo necesitase. Era como si enteniendera como me sentía, lo que pensaba.
-¿Cuánto tarda una persona en morirse? –pregunté, de sopetón. Al oir mi pregunta levantó la cabeza, luego llevó sus ojos a mí y respondió:
-Depende de porqué se muera.
- Pues vaya.
-¿Por qué me preguntas eso?
- Por saber si tendría que esperar mucho o no.
-¿Qué?-Me miró a los ojos.
- ¿Como que qué? Pues por si tengo que esperar mucho a morirme o no.
Se mantuvo en silencio, pareció dudar por un momento y, como si se controlase, quedó mirando hacia delante.

Hubo un largo silencio.

Cuando vi que ya estaba superando lamuerte de mi hermana, con tono indiferente, se lo dije:
- Ali está muerta.
Noté el sonido de su respiración. Mantuvo una mirada fría por unos segundos, sin embargo luego extendió su brazo y me hizo hacia él. Me abrazó. No se muy bien por qué, pero noté que sabía como me sentía.
Entonces, una lágrima recorrió mi cara. Le cogí de la camiseta y la apreté con fuerza. Me daba rabia que, ahora que estábamos salvadas, muriera...¿Porqué no podíamos tener las dos una vida normal?
Vash, al ser más alto y abrazarse más a mi, parecía que me estuviese aplastando, pero no era así. No se muy bien cuanto tiempo estuvimos así, pero yo notaba que él me hacía estar cada vez, aunque solo un poco, más tranquila.
-Lo siento-le oí susurrar.
- No es tu culpa -dije, pero creo que fue un tono tan bajo que no me oyó.

Después de un largo rato, fue liberándome del abrazo hasta que fui capaz de apartarme cuando quisiera. Me hice hacia atrás, solo un momento, y le miré a los ojos. Sonreí.
-Gracias.
-No tienes por qué darlas-comentó, su mirada era turbia pero transmitía tranquilidad.
- Volveré al hospital ... Que la señora... eh... mi ma... eh... -no sabía como llamar a la señora que me tenía en su casa- la señora que me deja vivir en su casa habrá ido hacia allí.
-Voy contigo.
Asentí con la cabeza. Nos levantamos y nos pusimos en camino.


//OUT// ... Me metí demasiado en el personaje d eLey.... .... y ahora soy una emo, omg ;_;U //OUT//



Bopeep vió el Apocalipsis a las 1:04 a. m.

 

 
 

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