02 agosto 2008
-Alguien debería llamar a la policía-murmuró Helena.
-Algo habrán hecho.-comenté sin darme cuenta, luego la miré y sonreí levemente.
-¿Sonríes porque te recuerda a ti a su edad?-me preguntó ella.
-... -Le miré de reojo, luego volví a mirar al muchacho.- Ni de lejos, yo iba a buscarlos a ellos. No ellos a mi.
Helena suspiró.
-Sigamos...
-Sí...-Asentí, el muchacho ya se había encargado de destrozar a aquellos tipos. Algunos huyeron, otros se retorcían en el suelo y otro estaba contra una pared llorando. No pude comenzar a reir.
Continuamos andando. Todo estaba lleno de jovenes, y no tan jovenes, que aparentaban haber ido allí a estudiar. Pero podía verse claramente la cafetería a reventar y a muchos de ellos, estoy seguro, que ya le habían comenzado las clases. Yo sabía que estaba extraño. Helena solo conocía mi parte amable pero fría, jamás debería conocer en lo que me convierto cuando recuerdo a mis familiares, sería un problema.
-Helena.-La llamé, mientras andábamos.
-Dime.
-Conozco a otro Lensic.-Comenté, indiferente.- Me gustaría presentártela esta noche.
La joven se quedó un rato en silencio. Luego respondió.
-Está bien...Tráela a casa.
-Quisiera que cenásemos fuera. Los tres.-Comenté.- Pago yo,por supuesto. Pero es que... Ella está pasando por problemas y quisiera que fuese en un lugar donde haya más gente.
-Hm...me parece más arriesgado, pero...está bien.
En ese momento nos detuvimos, acabábamos de llegar a su facultad. Me giré hacia ella y le miré a los ojos, mientras decía:
-Te llamaré para saber donde estás. La chica de la que te hablo tiene 14 años y su hermana está muy enferma, la van a operar. Con suerte quizá se haya repuesto de la operación. Si no...
-Pobre chica. Espero que todo vaya bien-murmuró ella, y luego un poco más alto- Sí, llámame.
-Claro. Bueno, yo me voy a buscarla. Quiero ver como está.-Me giré.- Si necesitas algo, lo que sea, llámame tú a mi. ¿de acuerdo?
-De acuerdo-sonrió y se despidió con la mano.
Poco después me había encontrado a Leyre cuando iba hacia la casa donde vivía con aquella mujer. Alicia había muerto. Sin más... Era una niña todavía y había muerto. Quizá fuese porque recordé lo sucedido con Mary, pero me sentí triste por primera vez en tantos años. Me entristecía la muerte de un humano. ¿En qué diablos me había convertido?
Fuimos al hospital en mi moto. Leyre se sujetaba fuerte y yo no podía parar de pensar en la muerte de Alicia. Cuando llegamos a nuestro destino, anduvimos hasta la planta donde la niña había estado. Leyre se sentó, en silencio y yo le traje algo de beber, se lo tendí con una suave sonrisa.
-Toma.-Le dije.
- Gracias.
-De nada.-Respondí, mientras me colocaba a su lado.- ¿Qué tal te va con la señora Nora?
- Es muy amable conmigo -contestó la chica, sin mucho interés.
-mmm...-asentí con la cabeza.- Ah, ¿sabes qué? Pronto te presentaré a una chica muy simpática.
- Ah -me miró a la cara-. ¿Y eso por qué?
-Es la lider de los Lensic.-Anuncié, con toda naturalidad.
- ¿Perdona? ¿De los qué?
-¿No recuerdas lo que te conté de Daserth y Lensic? El porqué de tu cambio físico del día que fuiste a la comisaria.
- ¡Ah! No me acordaba, tienes razón. Así que tenemos líder y todo...
-Sí.-reí, luego coloqué mi mano en su cabeza.- Es una chica muy agradable.
- Hm... bueno, está bien.
-Por cierto...-le tendí un teléfono móvil.- Toma.
- ¿Eh? ¿Un teléfono? ¿Para qué lo quiero?
-Quiero que lo tengas siempre encima. Si te pasa algo, lo que sea, o quieres hablar llamame desde aquí. ¿de acuerdo?
- Bueno...
-Bueno no...-agaché hasta quedar a su altura, sonreí.- Quiero que lo hagas. ¿Te parece bien?
- Sí, lo haré -cogió el móvil y se lo guardó en el bolsillo.
-Gracias.-Respondí, sonriendo.
Oí pasos y miré a mi derecha, la señora Nora se aproximaba. Estaba pálida. Seguro que se había enterado de lo de Ali. Me coloqué recto y la saludé, con un gesto, luego miró a Leyre.
La chica desvió la mirada hacia el suelo.
-Hola Leyre.-saludó la mujer, luego se sentó al lado de ella.
-Hola...
-¿Cómo... estas?-susurró. Poco después sse dio cuenta de que no debía preguntarlo.
- ¿Como estarías si se muriera lo más importante en tu vida? -contestó, seca, aún mirando al suelo. Se notaba que no tenía ganas de hablar.
La mujer me miró, alarmada. Yo le sonreí suavemente, para que no se preocupase. También me daba asco, era una humana. Aún así... cuidaría bien de Leyre por el momento. Me arrodillé frente Leyre y le miré a la cara. La chica me cogió la cara y me la apartó hacia un lado. Estaba llorando.
-Leyre...-coloqué mi mano sobre su cabeza mientras aún continuaba mirando hacia otro lugar.-
- ¿Qué? -preguntó con voz temblorosa. Se pasó la mano por la cara y me miró.- ¿Qué pasa?
-Quiero que cenes hoy conmigo y con la chica que antes te dije.-Susurré, luego le miré a los ojos.
Me miró extrañada. Abrió la boca, pero no dijo nada, y volvió a cerrarla.
-Por favor.-dije.
- Bueno.
-Deberíamos marchar ya.-Le dije, luego miré a la señora Nora.- Si no le importa... claro.
Ella miró a Leyre, triste, luego clavó sus ojos en mi. Brillaban, mucho. Parecía que iba a echarse a llorar de un momento a otro. Sin embargo, no lo hizo y asintió con la cabeza, con una sonrisa suave pero apenada.
- Nos vemos luego. -se despidió Leyre, y saludó con la mano.
La mujer se despidió de la misma manera que Leyre. Quería abrazarla, pero temía ser rechazada. Así que no hizo nada más. Cuando llegamos a la salida, miré a Leyre y le dije:
-Debo llamarle, para saber donde está.
La mujer se despidió de la misma manera que Leyre. Quería abrazarla, pero temía ser rechazada. Así que no hizo nada más. Cuando llegamos a la salida, miré a Leyre y le dije:
-Debo llamarle, para saber donde está.
- Hm, vale. Llámala.
Cogí el número y marqué el de Helena. Estaba en la biblioteca, así que me dirigí hacia allá con Leyre, en la moto. Cenaríamos en un restaurante cercano a la zona universitaria. Bajamos de la moto y fuimos andando hacia la biblioteca. Helena esperaba afuera, mirando hacia arriba distraída.
-Helena.-La llamé, mientras nos acercábamos e hice un gesto con la mano.
Me miró a mí, y luego a Leyre, en cuanto oyó mi voz.
-¡Buenas noches!-dijo, saludando a ambos.
-Hola.-saludé, luego miré a Leyre.- Helena, esta es Leyre. Leyre, Helena.
-Encantada-sonrió la primera.
- Hola...
-Bueno... ¿Qué os parece si vamos a cenar por aquí cerca?-pregunté con una sonrisa, luego señalé hacia una dirección.- Por allí hay un restaurante bastante bueno.
Helena asintió, mirándome con algo de extrañeza. Luego sonrió amistosamente a Leyre.
-Por mí está bien.
- Bueno -contestó Leyre, encogiéndose de hombros.
Asentí con la cabeza y comenzamos a andar hacia allí. Por el camino estaban en silencio y yo las miraba de reojo. Primero a una, luego a la otra... ¿Está yendo esto bien? Estaba nervioso. ¿Pero por qué?
-bueno... y ... ¿cómo ha ido el día?-le pregunté a Helena.
-Bien, gracias. ¿Y el tuyo?
-Bueno... -respondí, luego suspiré. Entonces llegamos al lugar.
Helena, consciente del silencio tenso, se giró hacia Leyre mientras entrábamos.
-¿Leyre? Qué nombre más bonito. Dinos, ¿tiene sun plato favorito o algo así? ¿Te gustan los restaurantes? La verdad es que yo soy más de comer en casa-dijo con amabilidad.
- ..Nunca he comido en un restaurante, así que no sé si me gustan.
-Oh-ella pareció sorprendida, pero logró recomponerse-. Pues este es uno muy bueno. Ya verás, te gustará.
Leyre asintió con la cabeza, y se sonrojó un poco.
Entramos, me sentía tenso. Pero... aún así continué comportándome como si no pasase nada. Nos sentamos a la mesa, y nos trajeron la carta. Hice como que la leía, pero no lo hacía. Simplemente llevaba la mirada de una a otra.
-Yo pediré...-Helena señaló su pedido en la carta, luego miró a la chica.
- Yo... eh... No... sé...
Me acerqué a Leyre y miré su carta, luego comencé a señalar platos mientras decía:
-estos están muy buenos.
Helena también se acercó y comenzó a señalar platos en la carta de la niña.
-A mí me gustan estos...
- Pues pues... me pediré estos -y señaló cuatro platos distintos de los que habíamos señalado Helena y yo.
Helena se echó a reir.
-¡Qué bien que paga Vash!
La miré de reojo un segundo, luego sonreí y volví a mi sitio. El camarero no tardó en llegar, pedimos y luego nos quedamos en silencio, solo un poco.
-¿Os gusta el sitio?-pregunté.
Leyre estaba embobada mirando a su alrededor.
-Sí-sonrió Helena-.Es muy bonito, volveré.
-Me alegro.-respondí, sonriendo. Pero no sabía que decir.
-Así que...Leyre-la expresión de la peliazul se volvió un poco sombría-¿Cuándo descubriste...tu poder?
- ¿Eh? ¿Poder? ... ¡Ah! Hace poco.
-¿Qué tal si me cuentas sobre ello?
- Eu... no me acuerdo mucho. Estaba lloviendo y ¡pum! cayó un rayo sobre mí. Creo que fue así...
-Ya veo-Helena sonrió-.Y de verdad...quieres...¿venir con nosotros? Ayudarnos, quiero decir.
- ¿Ayudaros en qué?
-¿Se lo has contado?-Helena me miró.
-Sí.-Respondí, luego miré a Leyre.
- Eh... es que aún no me creo que esto sea real... -agachó la cabeza, como avergonzada.
Sonreí y coloqué mi mano sobre su cabeza, Leyre me miró rapidamente y le dije:
-Esto es tan real como mi mano sobre tu cabeza.
-Si no quieres verte en medio de este lío-dijo Helena-no pasa nada.
- Hm... yo... creo que si voy a ayudaros.
-¿Tan poco...te gusta la gente?-murmuró Helena casi para sí misma.
- Ali está muerta, así que los otros me dan igual.
La joven del pelo azul le tomó la mano a Leyre.
-Lo siento-dijo tristemente.
"Ali está muerta, así que los otros me dan igual."
"Pienso matar a cada uno de esos tipos" Mi voz, más joven, resonó en mi cabeza. No paraba de repetirme eso una y otra vez, después de salir del hospital en el que me internaron cuando los soldados amigos me encontraron. Solo quería matar... matar... Y MATAR. Me daba igual el resto. Me daban asco, mucho asco... "ellos no merecen vivir, ellos son escoria, lo peor que ha existido nunca en la Tierra"... "Deben morir".
-¡¿Niño, qué haces?!-Gritó uno de ellos.
-Vais a morir, uno por uno...-le susurré, su compañero caía muerto a mi lado. Yo estaba cubierto de sangre.
-¡¿Qué dices?!-Espetó, y se acercó a mi rápidamente.
De pronto había vivido todo aquello, en unos pocos segundos, como si realmente estuviese sucediendo. Cuando volví en mi, mi respiración era rápida y un sudor frío recorría mi rostro. Cerré los ojos, levemente, con una sonrisa amarga. Los recuerdos regresaban a mi cabeza, muchos años después de haber sido borrados. Habían vuelto y me alteraban de alguna manera.
- ..¿Vash? ¿Estás bien?
-¿Vash?-preguntó también Helena.
-Jeje...-Reí nerviosamente, mientras abría los ojos y miraba directamente a la mesa.- Claro... por qué no... iba a estarlo...
La peliazul tomó su servilleta y me secó el sudor de la frente con cuidado.
-¿Seguro?
-s... sí...-asentí, me levanté torpemente y las miré.- voy a ... coger aire...
-Leyre y yo nos quedaremos charlando.
-sí...-asentí, le miré sonriendo y luego me marché con rapidez, cada vez estaba más acalorado y comenzaba a marearme. Me apoyé en la fachada del edificio y cerré los ojos.
Bang…
Mi padre caía fulminado al suelo con un disparo en la frente. Rápidamente, por instinto, abracé a mi hermana y le tapé los oídos, no debía ver ni oir nada. Mi madre intentó correr hacia nosotros, pero unos brazos la hicieron hacia atrás. Yo la miraba fijamente, no podía quitar los ojos de ella. Movió los labios, pero yo era incapaz de oírla. Solo podía escuchar un pitido irritante. De pronto, uno de aquellos brazos que la sujetaban le hizo la cabeza hacia arriba. Y ella me miró, seguía moviendo los labios. Me hablaba, a mi. La otra mano rasgó un poco la ropa de mi madre y luego…. Le hizo un corte por el que salía mucha sangre. Todo era rojo. Todo era sangre. Mi madre lloraba, mi hermana también aferrada a mi. Y mi padre estaba muerto.
-¡¡¡¡¡¡CIERRA LOS OJOS, VASH!!!!!! Cariño… ¡¡Cierra los ojos…!!
Abrí los ojos de par en par, de nuevo estaba en la realidad. Poco a poco me dejé caer, hasta que terminé sentado en la acera. La respiración era agitada, cada vez más y no podía controlarla. Agaché la cabeza, me faltaba el aire... me ahogaba.
Out: gracias a Leyre y helena
¡Bienvenidos/as al RPG Apocalipsis!
- Historia - Join & Rules - Fan Fics and Arts - Agradecimientos -
-Personajes-
♠Daserth
-Créditos-
Idea y Diseño: Dark Lorena